Campiones de tres y cuatro coronas mundiales

Ningún boxeador ha justificado en su palmarés con satisfacción pública, tres o más monarcado con dominio absoluto en tiempo requerido. La gran mayoría pasa como ave de paso sin justificar verdaderamente los reinados, que más bien se justifica por vanidad y ganarse un lugar en el Salón de Fama en Canastota. Mejor remuneración y calificación deportiva, no ofrecen los múltiples cetros al boxeador

Éste ensayo lo hago, para cambiar en parte la mentalidad del fanático y de los periodistas deportivos, que juzgan al que patentiza tres o más cetros mundiales, como la máxima proeza en el pugilismo universal y sigo creyendo que los múltiples monarcados no hace diferencias con el sostenedor cabal de una división. Como muestra de ésta verdad es que, muchos de los ganadores de tres o más monarcados no se asemejan en heroísmo y dominio que implantó Carlos Monzón, en la división de los pesos medianos con 14 defensas. Khaosai Galaxy, realizó 19 exposiciones del título súper mosca, Manuel Ortiz, hizo 16 disputa de su monarcado de los pesos gallo en su primera coronación y Eusebio Pedroza 20 exposiciones de la categoría de los pesos pluma.

Son ejemplos de monarcas de una sola división que poseen más valorización y créditos boxísticos en comparación con la mayoría de los que ostentan las múltiples coronas mundiales y que sólo han dominado una categorías de las tres o seis obtenidas. Espero igualmente que éste estudio influya en la mentalidad de los campeones presentes y futuros que degenerarse físicamente para ser múltiple campeón no es la gran hazaña, lo heroico es ser firme paladín con la identificación de un registro boxístico de autoridad y comprobación de titán generalizado.

Henry Armstrong, Roberto Durán, Wilfredo Gómez y algunos otros, del grupo de campeones múltiples, sólo lo identifica una sola categoría, en las demás que obtuvieron, lucen fracasados por no poderse establecer de monarcas y nada más dejaron un efímero mensaje donde vale más su identidad de campeón de los pesos wélter en el caso de Armstrong, ligero de Durán y súper gallo de Gómez, que las tres y cuatro coronas conquistadas.

Si revisa usted el historial pugilístico de los veinticuatro púgiles, que han alcanzados tres cetros o más, en diferentes categorías, se percatará de que en la historia del pugilismo el que más ha justificado esa heroicidad es el mexicano Julio César Chávez, que ostentó tres títulos en diferente peso y son: súper pluma (130 libras), ligero (135 libras) y súper ligero (140 libras). Como bien sabemos, Chávez extrajo el monarcado de los superpluma de su compatriota Mario Martínez, despachándolo en ocho capítulos el 13 de septiembre de 1984 en Los Ángeles, California. Lo expuso nueve veces, despachando a cinco por la vía del nocaut y derrotó a tres ex campeones del mundo que son: Roger Mayweather, Rocky Lockridge y Juan LaPorte. Dejó el cetro vacante para combatir en los pesos ligeros.

El título de los pesos ligero lo obtuvo noqueando al recordado y hoy occiso Edwin «Chapo» Rosario, doble campeón ligero del mundo y también campeón wélter júnior, en exhibición de lujo y dominio para capturar el cetro de los pesos ligero versión Asociación Mundial de Boxeo (AMB). Posteriormente lo expuso contra el panameño Rodolfo Aguilar a quien despachó en seis episodios y después unificó el monarcado contra el calificado José Luis Ramírez, dos veces campeón ligero del mundo. Al no quedarle más que recorrer en las 135 libras optó por combatir en la categoría de los súper ligeros.

La división de los superligero encumbró al Gran Campeón Mexicano, Julio César Chávez, quien realizó dieciocho exposiciones exitosas en dos periodos de campeón de las 140 libras y lo disputó con 14 ex campeones del mundo y son ellos: Roger Mayweather, Meldrick Taylor (dos veces), Lonnie Smith, Héctor Camacho, Grez Haugen, Terrance Alli, Frankie Randall (dos veces), Tony López, Giovanni Parisi, Miguel Ángel González, Oscar de la Hoya y Kostya Tszyu.

Con serio convencimiento soy de la opinión, de que Julio César Chávez, es el púgil que más justifica en su registro de profesional las múltiples coronas en diferentes categorías y para comprobarlo, les presento las estadística de los veintisiete boxeadores que han alcanzado tres títulos o más en diferentes peso, pero, que en realidad son veinticuatro, porque Terry McGovern, Stanley Ketchel y Emile Griffith, jamás ganaron tres coronas en diferentes pesos, fue otra de las grandes barbaridades de estadísticas que nos presentó la revista The Ring, tratando de enaltecer a sus amigos, aprovechándose de ser uno de los medios pioneros de llevar los expedientes de los boxeadores de la primer etapa pugilística universal y después en su palmarés no lo pudieron comprobar.

De éstos veinticuatro integrantes de la gran revolución en el pugilismo de los múltiples monarcados, créase o no, el más reluciente es el mexicano Julio César Chávez. Primero dominó las tres divisiones que gobernó en el boxeo, con más convencimiento y dominio que todos en forma global. Además entendemos que todos los campeones comen «pichones» (como se dice por ahí), que es gaje del oficio, por eso se entiende con lógica que, la evaluación de los paladines, se mide con sus exposiciones campeoniles y ninguno de los ostentadores de múltiples cetros expusieron su diadema con 20 distintos contendientes que llegaron ser campeones del mundo como lo hizo Julio César Chávez y el más cercano lo es Oscar de la Hoya con 19 y Roberto Durán con 16. Julio César Chávez, se despidió del boxeo con registro de 107 triunfos, 6 reveses, 2 empate con 90 nocaut.

Como segundo criterio entendemos que ayer, en épocas de las décadas de los cuarenta a los sesenta el concurso de boxear fue más competitivo por la pluralidad de valores en ésta disciplina y cualquiera surgía de campeón con calidad. Pero, a diferencia de la década de los sesenta en adelante los de ayer se ganaban dos títulos con el mismo boxeador y en la misma noche en combate singular y en el presente se ganan los monarcados uno por uno y en fechas distintas con la excepción del premio inmerecido que le ofreció el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), a «Sugar» Ray Leonard, otorgándole dos cetros en su combate con Danny Lalonde: súper mediano y semipesado….!Qué descaro de premiación¡

CONQUISTADORES DE TRES CORONAS EN DIFERENTES PESOS

WILFREDO BENÍTEZ: Se apoderó de los títulos wélter júnior, wélter y súper wélter. La corona de las 140 libras la ganó imponiéndose a Antonio Cervantes «Kid Pambelé», el 6 de marzo de 1976 en San Juan, Puerto Rico, para convertirse en púgil más joven en alcanzar una corona mundial en el boxeo a la edad de 17 años, 5 meses y 17 días de nacido. Benítez, realizó dos defensas y después fue despojado del título por negarse a defender el cetro en pelea de desquite contra el colombiano Antonio Cervantes. El monarcado de los pesos wélter se lo ganó a Carlos Palomino, el 6 de enero de 1976. Lo expuso dos veces para perderlo contra Ray Leonard. La corona de los medianos júnior la obtuvo despachando por nocaut a Maurice Hope, el 23 de mayo de 1981 en Las Vegas. La defendió tres veces y la perdió contra Thomas Hearns el 3 de diciembre de 1982. Se alejó de los cuadriláteros con 53 victorias, 8 reveses, 1 empate con 32 nocaut.

ALEXIS ARGÜELLO: Se apoderó de tres títulos en diferentes divisiones y son: pluma, ligero júnior y ligero. La corona de los pesos pluma la ganó noqueando a Rubén Olivares, después de sufrir martirio de golpes durante 13 episodios, el 23 de noviembre de 1974 en Inglewood, California y lo expuso en tres ocasiones para después dejarlo vacante. El monarcado de los pesos ligeros júnior lo adquirió, noqueando a Alfredo Escalera, el 28 de enero de 1978 en Bayamón, Puerto Rico y lo defendió ocho veces para también dejarlo vacante. El cetro de los pesos ligero lo ganó superando por decisión a Jim Watt, el 20 de junio de 1981 en Londres. Lo defendió cuatro veces y lo abandonó para perder contra Aaron Pryor, por nocaut disputando la corona de los wélter júnior. Alexis, terminó con palmarés de 82 triunfos, 8 derrotas con 48 nocaut.

WILFREDO GÓMEZ: Se adueñó de los cetros supergallo, pluma y pluma júnior. El cetro de los pesos supergallo lo obtuvo noqueando al coreano Dong-Kyun Yum, el 21 de mayo de 1977 e hizo 17 exposiciones y todas las ganó por la vía más convincente. Dejó el cetro vacante y ganó el monarcado de los pesos pluma derrotando a su compatriota Juan LaPorte, el 31 de marzo de 1984, para perderlo por nocaut seguidamente con Azumah Nelson el 8 de diciembre de 1984. La corona de los pesos súper pluma lo ganó derrotando en decisión polémica a Rocky Lockridge, el 19 de mayo de 1985 y lo perdió seguidamente contra Alfredo Layne, el 24 de mayo de 1986. Dejó registro de 44 triunfos, 3 derrotas, 1 empate con 41 nocaut.

HÉCTOR CAMACHO: Fue paladín de tres divisiones, ligero júnior, ligero y wélter júnior. Ganó el título ligero júnior noqueando a Rafael Limón, el 7 de agosto de 1983 en San Juan, Puerto Rico y solamente lo expuso una vez para subir de categoría. Fue sostenedor de los pesos ligeros imponiéndose a José Luis Ramírez, el 10 de agosto de 1985 y realizó dos defensas y también dejó el título vacante. El monarcado de los wélter júnior se lo adjudicó derrotando a Ray Manzini, el 6 de marzo de 1989 he hizo dos exposiciones para perderlo contra Greg Haugen. Su expediente está en 79 triunfos, 5 derrotas, 2 empate con 38 nocaut.

WILFREDO VÁZQUEZ: Representó mundialmente el pugilismo en tres divisiones distintas, gallo, pluma júnior y pluma. El cetro gallo lo extrajo derrotando a Miguel Lora el 8 de febrero en Miami Beach e hizo tres defensas. El título pluma júnior, lo ganó imponiéndose a Raúl Pérez, el 28 de marzo de 1992 e hizo diez defensas para perderlo contra Antonio Cermeño. El monarcado de los pesos pluma se lo ganó a Eloy Rojas, el 18 de mayo de 1996 y realizó cuatro defensas y terminó con registro de 56 triunfos, 9 reveses, 2 empate, 1 sin decisión.

FÉLIX TRINIDAD: Fue sostenedor de tres cetros en diferentes pesos. Primero se adjudicó el monarcado de los pesos wélter destronando a Maurice Blocker, en dos capítulos el 19 de junio de 1993 y realizó 15 defensas e inclusive lo unificó contra Oscar de la Hoya en resolución que aún se discute en los círculos boxísticos. El título de los medianos júnior se lo ganó a David Reid por decisión el 3 de marzo de 2000 y celebró dos exposiciones. Fue paladín de los pesos mediano noqueando a William Joppy, para perderlo seguidamente por la misma vía contra Bernard Hopkins. Su registro es de 42 triunfos, 2 reveses con 35 nocaut.

ÉRIK MORALES: En su trayecto profesional ha ganado tres coronas en diferentes pesos y son ellas: supergallo, pluma y superpluma. El monarcado de las 122 libras lo adquirió noqueando a su compatricio Daniel Zaragoza, el 6 de septiembre de 1997 e hizo 9 exposiciones. La corona de los pesos pluma la ganó por decisión de Guty Espada, el 17 de febrero de 2001. La expuso cuatro veces, porque al perderla contra Marco Antonio Barrera, no estaba en juego el monarcado del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). El título superpluma se lo adjudicó derrotando a Jesús Chávez, por decisión el 28 de febrero de 2004, para perderlo en la segunda exposición contra Marco Antonio Barrera. Su palmarés actual es de 48 triunfos, 3 derrotas con 34 nocaut.

MARCO ANTONIO BARRERA: Sostenedor de tres cetros en diferentes pesos y son: supergallo, pluma y superpluma. Se adueñó del título supergallo al imponerse por decisión a Daniel Jiménez el 31 de marzo de 1995 y lo perdió en la novena defensa contra Junior Jones. Recuperó el título supergallo derrotando a Richie Wenton, el 31 de octubre de 1998 y realizó seis defensas ya que la tercera que perdió contra Morales, por polémica, la Organización Mundial de Boxeo (OMB), continuó reconociéndolo de campeón. El monarcado de los pesos pluma lo extrajo de Prince Naseem Hamed y lo renunció en seguida por conflictos con José Sulaimán, presidente de la entidad Consejo Mundial de Boxeo (CMB). El título de los superpluma se lo ganó a su archi rival Érik Morales, el 27 de noviembre de 2004 y solamente ha celebrado una exposición. Tiene expediente profesional de 60 victorias, 4 derrotas, 1 sin decisión con 42 nocaut.

OSTENTADORES DE CUATRO CORONAS O MÁS

ROBERTO DURÁN: Fue paladín de cuatro divisiones, ligero, wélter, superwélter y mediano. El monarcado de los pesos ligero lo obtuvo despachando a Ken Buchanan en 13 tórridos asaltos, el 26 de junio de 1972. Celebró doce exposiciones y ganó once por la vía del nocaut. Abandono el título y saltó a disputar y ganar por decisión mayoritaria la corona de los pesos wélter de «Sugar» Ray Leonard, el 20 de junio de 1980, para perderla seguidamente con el mismo rival cinco meses después por la vía del nocaut el 25 de noviembre de 1980. La corona de los wélter júnior la ganó de Devey Moore, noqueándolo en 8 episodios el 16 de junio de 1983 y después saltó a combatir contra Marvin Hagler y Thomas Hearns con quienes perdió. El cetro de los pesos medianos lo extrajo de Irán Barkley, el 7 de diciembre de 1989 y tampoco lo expuso, saltó a disputar el monarcado de los súper mediano contra Ray Leonard, para volver a perder. No pudo sustentar ningún monarcado después de los pesos ligero. Se retiró con palmarés de103 triunfos 16 derrotas con 70 nocaut.

LEO GÁMEZ: Ex campeón mundial de cuatro cetros y son: mínimo, mosca júnior, mosca y gallo júnior. El título mínimo lo ganó derrotando por decisión a Bong-Jun Kim, el 10 de enero de 1988 e hizo una defensa. El cetro mosca júnior lo obtuvo de Shiro Yahiro, el 21 de octubre de 1993 y lo disputó cuatro veces. El monarcado de los pesos mosca lo ganó de Hugo soto, el 13 de marzo de 1999 y lo expuso una vez. Se apropió del campeonato de los pesos gallo júnior derrotando a Hideki Todaza, el 9 de octubre de 2000 y lo disputó una vez. Terminó con calificación deportiva de 35 triunfos, 11 derrotas, 1 empate con 27 nocaut.

OSCAR DE LA HOYA: Único púgil en haber ganado seis monarcados en distintas categoría: ligero júnior, ligero, wélter júnior, wélter, mediano júnior y mediano. Extrajo de Jimmi Bredahl, el cetro de las 130 libras, el 5 de marzo de 1994 y celebró una exposición. El monarcado de los pesos ligero se lo ganó noqueando a Jorge Paez, el 29 de julio de 1994 y realizó seis defensas. La corona de los wélter júnior la obtuvo de Julio César Chávez, el 7 de junio de 1996 e hizo una defensa. Fue paladín de los pesos wélter imponiéndose a Pernell Whitaker, el 12 de abril de 1997 y realizó ocho defensas para perderlo contra Félix Trinidad. Reconquistó el cetro de los pesos wélter contra Derrell Coley y lo perdió seguidamente contra Shane Mosley. El título mediano júnior lo ganó de Javier Castillejo, el 23 de junio de 2001 y lo disputó tres veces, para perderlo también contra Mosley. Fue rey de los pesos mediano al imponerse a Félix Sturm, el 5 de junio de 2004 y lo perdió seguidamente contra Bernard Hopkins. Oscar tiene palmarés de 37 triunfos, 4 reveses con 29 nocaut.

VALOR PUGILÍSTICO DE LOS MÚLTIPLES CETROS VS. FUTURO FINANCIERO, REMUNERACIÓN Y CALIFICACIÓN DEPORTIVA

Después de estudiar y analizar detenidamente éste esquema pugilístico de fama internacional, llegamos a la conclusión de que los boxeadores antecesores de la década de los sesenta, fueron más cuidadosos y místicos para invadir otra categoría del boxeo superior en peso, si no marchaba conjuntamente el ascenso con su desarrollo físico. Desde la década de los sesenta en adelante la pasión de conquistas de las tres, cuatro y más monarcado ha contribuido a que paladines hayan desaprovechado la oportunidad de extender jerarquía de su categoría y por ende remuneraciones seguras para cuando surja la realidad de colgar los guantes para siempre. De igual manera el desgaste físico se refleja más rápido, como también la desaparición de la pasión por el pugilismo y el rendimiento se debilita.

Las múltiples coronas les aseguran al boxeador un lugar en el Salón de La Fama, por ser una de las normas de selección de esta entidad aunque la tres o cuatro o más cetros signifiquen poco en el registro final del púgil. De aquí, nace la frase de que el ganador de múltiples coronas en el pugilismo, no significa que sea mejor boxeador que el ostentador de una o dos, porque más vale ser paladín de una categoría como lo es el caso de Bernard Hopkins con 20 exposiciones de su único cetro de los pesos medianos y Oscar de la Hoya con seis, pero, con dominio nada más en los pesos wélter y las demás son conquistas de pisa y corre, que no convencen en esta dura y noble disciplina deportiva.

De la misma verdad podemos decir que, el boxeador que mejor aprovechó productivamente con inteligencia su liderazgo con las múltiples coronas es Oscar de la Hoya, que aumentó millones en sus pagas, cada vez que cruzó de una división a otra, enfrentándose al mejor cotizado y revolucionando su mote de «Golden Boy», que fue imán, para millones de espectadores a nivel continental y fue lo firme de su fama.

Para la gran mayoría que poseen los múltiples cetros en diferentes categorías, la suerte no fue la misma que la de Oscar de la Hoya, abandonaron su división natural en peso, tras la creencia de que, se es mejor boxeador con más conquistas de coronas, y no es así. Tampoco, le significó en ganancias extravagantes, pero sí, mermando su rendimiento profesional y aquí podemos poner como ejemplo los casos de Roberto Durán y Wilfredo Gómez, que no pudieron sustentar ningún monarcado después de su división de base. La de Durán, fue peso ligero y Gómez, súper gallo.

Equivocadamente, los aficionados al deporte del boxeo, anteponen la cantidad de cetros en pesos distintos obtenidos por un boxeador al rendimiento y calidad de un púgil para calificarlo de mejor campeón de los que son titanes de una sola versión. No obstante, se olvidan de campeones galardonados con tres y cuatro títulos que no despiertan ese interés y como ejemplo podemos mencionar a: Leo Gámez, quien no fue realmente un sostenedor aunque se le aplauden sus esfuerzos.

A lo extenso del pugilismo y las experiencias obtenidas, nos indican de que un boxeador: «Debe ordeñar la vaca, hasta el último baso de leche». Expresión con la que me identifico, afirmándoles que los monarcados se tienen que explotar en el pugilismo hasta su mínima expresión. Aventurar es abandonar el trabajo y futuro de muchos años, como también es el caso más reciente de Érik Morales, que después dejar vacante la categoría de los supergallo, se debió quedar en los pesos pluma y al degenerarse por las múltiples coronas, la naturaleza le ofreció seria respuesta.

No niego, que algunos boxeadores su metabolismo rápido los obliga a cruzar de categorías constantemente, pero, la moda actual es desenlazar lo seguro, para no sufrir sacrificios de apetitos y lucir como un árbol de Navidad, con fajas emblemáticas de campeón fugaz, que al final mejor negocio y créditos pugilísticos le hubiese resultado mantenerse en su diadema de verdadero paladín.

Para terminar las entidades del pugilismo con todo y sus esfuerzos, no han podido erradicar los estupefacientes como plaga del boxeador y comenzando el nuevo milenio la fiebre de ser promotor se apodera de los actuales campeones del mundo, que surge más bien por imitación, sin comprender que hoy, sin el apoyo de las cadenas de televisión no se surge de suscitador. La fiebre de ser promotor de boxeo, es otra amenaza para perpetuar la ruina común del boxeador, por el hecho de ser una forma directa de despilfarrar las ganancias obtenidas.

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