Wilfredo Benítez fue capaz de vencer a Roberto Durán

Por Chon Romero

Wilfredo “El Radar” Benítez fue capaz de superar a Roberto Durán, el bravo de Panamá, desarmándolo de sus “Manos de Piedra,” quien no quiso saber de desquite con el Puertorriqueño

Con defensiva extremadamente protectora, eliminando el golpe de derecha favorito de Durán, para prevalecer el suyo, eclipsó Benítez el potencial del panameño, durante quince electrizantes episodios de dominio absoluto y convencimiento total

Wilfredo Benítez, tomó su primer biberón el 12 de septiembre de 1958 en el Bronx, Nueva York. Su padre, Gregorio Benítez, manager y entrenador de toda su carrera pugilística lo inició en el boxeo a la edad de 8 años. De aficionado tuvo calificación deportiva de 123 triunfos y 6 reveses. Período en que sus padres regresaron a vivir a la «Isla del Encanto», Puerto Rico.

Se inició en el boxeo pagado el 22 de noviembre de 1973 en San Juan, Puerto Rico, noqueando en el primer asalto a Hiram Santiago. El 6 de marzo de 1976 disputó en San Juan, la corona de los pesos wélter júnior contra el colombiano Antonio Cervantes, uno de los sólidos campeones de aquella época y a quien derrotó por decisión para capturar a los 17 años de edad el título mundial de las 140 libras y con el hecho se calificó Wilfredo Benítez, el boxeador más joven en conquistar cetro mundial en la historia del pugilismo.

Hizo dos defensas de la corona wélter júnior y a mediados de 1977 fue despojado del cetro por la entidad pugilística Asociación Mundial de Boxeo (AMB), por negarse su padre Gregorio Benítez, a cederle la pelea de desquite al colombiano Antonio «Kid Pambelé», Cervantes.

En 1978 abrió campaña en la división de los pesos wélter, donde también se calificó entre los mejores diez retadores de la categoría, que tenía como monarca al mexicano-americano Carlos Palomino versión Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

El 13 de enero de 1979 se impuso en férrea pelea a Palomino en San Juan, para ganar su segunda corona mundial en diferentes peso. Título que expuso contra Harold Weston el 24 de marzo de 1979 también en Puerto Rico, para imponerse en quince capítulos.

El 30 de noviembre de 1979 perdió por nocáut técnico contra «Sugar» Ray Leonard, disputando el monarcado de las 147 libras. El 23 de mayo de 1981, noqueó en doce capítulos a Maurice Hope, en Las Vegas, para adueñarse del título, superwélter del Consejo Mundial de Boxeo.

Lo expuso por vez primera contra su compatriota Carlos Santos y lo retuvo, fue entonces que el promotor Don King, inició los trámites para enfrentarlo a Roberto Durán.

Las dudosas aventuras de aficionado de Roberto Durán y su exuberante proeza de profesional

El inolvidable púgil panameño Roberto Durán, lloró por primera vez, el 16 de junio de 1951, en la barriada “El Chorrillo”, de la ciudad de Panamá. De aficionado fue concursante del montón y con muy corta trayectoria, como la gran mayoría de los boxeadores panameños, estriba éste mal, más que cualquiera otra causa a la escasa población de Panamá, que no llega a 3 millones de habitantes. De profesional se inició el 8 de marzo de 1967 superando en 4 asaltos a Carlos Mendoza, en la provincia de Colón, República de Panamá. En los tres primeros años todas sus peleas se celebraron en Panamá.

El 5 de abril de 1970 hace su primera presentación internacional contra Felipe Torres en ciudad de México y se impuso en diez asaltos. El 16 de mayo del mismo año, noqueó técnicamente a su compatriota Ernesto Marcel, uno de los mejores exponentes de aquellos tiempos en Panamá, para cotizarse de promesa firme del boxeo panameño.

El 5 de enero de 1971 volvió a México, para noquear técnicamente a José Herrera y el 15 de julio del mismo año a Fermín Soto. El 13 de septiembre de 1971 hace su primera presentación en el Madison Square Garden, catedral del pugilismo, contra el puertorriqueño Benny Huertas, a quien pulverizó en el primer capítulo.

El 26 de junio de 1972 noquea controversialmente a Ken Buchanan en décimotercer episodio, para aprehender la corona mundial de los pesos ligeros de la Asociación Mundial de Boxeo.

Antes de iniciar el ciclo de exposiciones del monarcado de los pesos ligeros, celebró tres peleas de adiestramiento pactada a diez asaltos contra: Greg Potter, Lupe Ramírez y Esteban De Jesús, este último lo sorprendió y lo incomodó en diez episodios con poderoso gancho de izquierda, que derrumbó y venció a Roberto Durán por primera vez, en su desempeño de boxeador el 17 de noviembre de 1972.

Durán perdió su invicto en la pelea profesional número 33. El panameño disputó 3 veces el cetro mundial de los pesos ligeros antes de exponerlo en pelea de revancha contra Estaban De Jesús y después se echó al hombro 8 oponentes más, para sumar 12 defensas de su monarcado y abandonarlo por problemas con la báscula.

Inició concurso en la categoría de los pesos wélter contra Adolfo Viruet el 27 de abril de 1978 y extendió la campaña hasta mediados de 1980, cuando surge la oportunidad de disputar el cetro de las 147 libras contra Ray Leonard, a quien derrotó por estrecho veredicto el 20 de junio de 1980 en Montreal, Canada. Seguidamente perdió la corona con el mismo rival el 25 de noviembre del mismo año por abandono en el octavo asalto en New Orleans, fue la pelea que corrió el mundo con el título del famoso: «No Más»

En 1981 inició campaña en la categoría de superwélter (154 libras ), y realizó 3 presentaciones siendo la primera una exhibición contra Simón Smith, para después reñir y vencer a Nino González y Luigi Monchillo. Fue cuando le llegó el ofrecimiento por la pelea campeonil contra Wilfredo Benítez.

Don King promotor de Roberto Durán, en la solidez de su campaña pugilística, estipuló el altercado para el 30 de enero de 1982 en el Hotel Casino Caesar Palace de Las Vegas

La conferencia de prensa que oficializó éste esperado combate, se celebró en el Hotel Waldorf Astoria de Nueva York y al encontrarse los dos al entrada del Gran Salón, Roberto Durán quiso intimidar a Benítez, con su vocabulario especial y el padre de éste le arengó: «Dale en la cara», y así lo hizo, Wilfredo Benítez, le estrelló derecha al rostro a Durán, después hubo una seguidilla de golpes y forcejeo que separó el promotor Don King, pero quedó viva la rivalidad entre ambos.

En este pasaje se comprobó el respeto que cobró el puertorriqueño Wilfredo Benítez en la mente de Roberto Durán, por que después en la mesa que compartían lo vimos conversando amigablemente y los ojos del panameño acusaban respeto por su contrario al despedirse de la prensa ambos pugilistas.

El día del esperado combate, el retador Roberto «Mano de Piedra» Durán, hizo su arribo al cuadrilátero ubicado en Hotel Caesar Palace, con 31 años de edad y expediente de 75 triunfos, 2 derrotas con 55 nocauts con pantaloncillo azul con ribetes y tiras blancas con botas color azul con blanco.

El campeón Wilfredo «El Radar» Benítez con 24 años de edad y registro de 43 victorias, 1 derrota, 1 empate con 29 nocauts, con calzón amarillo con ribetes y franjas rojas con botas negras con blanco.

Durán desde que abandonó la corona de los pesos ligeros su estado físico, lo degeneró en peso, cruzando por distintas divisiones sin poder establecerse y fue lo que contribuyó a que el éxito no lo acompañara a plenitud en las cinco divisiones más en las que incursionó, después de renunciar el cetro de las 135 libras.

La pelea se televisó nacionalmente en el territorio estadounidense por la cadena (HBO), Home Box Office y narrada por Larry Tompkins, «Sugar» Ray Leonard y Larry Merchant.

En la esquina de Durán lo asistían: El veterano entrenador Ray Arcel, Néstor «Plomo» Quiñónez y Carlos «Panamá» Lewis todos uniformados con vestido buzo azul con franjas blancas cortesía de Piccolo de Panamá. En el rincón del boricua Benítez, su padre y preparador Gregorio, conocido también con el mote de «Don Goyo», en toda la isla de Puerto Rico, con otros ayudantes. El árbitro Richard Green fue designado para dirigir e implantar orden en el combate campeonil pactado a 15 asaltos, celebrado en el Caesar Palace de Las Vegas.

Para el primer capítulo de la pelea, Roberto Durán salió como un tigre con la mirada fija maliciosa, que acostumbraba para intimidar a sus adversarios. Benítez salió a combatir relajado y desde que se cuadraron hizo gala de su golpe derecho relámpago, adelantándose al golpe favorito del panameño Durán, que era su lance de recto de derecha por encima del brazo de su contrario. Wilfredo Benítez repitió seguidos y certeros derechazos en el rostro de «Mano de Piedra» y con su extrema defensiva anuló el mismo golpe que ejecutaba Roberto Durán, para advertirle a la inmensa afición de panameños residentes en Nueva York y otros estados de la Gran Unión Americana, como también aquellos que viajaron desde Panamá a Las Vegas, que coreaban el nombre de Durán, Durán, Durán, apoyando al «Cholo» de Panamá, que la tarea de su favorito sería ardua. Asalto a favor de Benítez.

Para cumplir con el segundo llamado de la campana, Durán lo inició con algunas combinaciones y Wilfredo Benítez le planteó la pelea franca y de frente como le encantaba combatir a «Mano de Piedra», sólo que esta vez su contrario parecía portar un radar de golpes, ya que pasaba los lances de Roberto Durán con gran facilidad, para conectarlo presuroso y con nitidez. Benítez aventajó con claridad.

En el minuto de descanso, la esquina de Wilfredo Benítez, trabajó con profesionalismo, todo muy calmado y sin gritar. En la de Roberto se escuchaba a «Panamá» Lewis, decirle: «Aquí el macho eres Tú, búscalo y noquéalo, el no es más fuerte, Tú eres el capitán».

En el tercer episodio Wilfredo Benítez inspirado hacía gala de celeridad y defensiva superior, lanzando sólidas combinaciones y derechas relámpagos. Durán buscaba a Benítez con estilo malicioso tratando de clavar su golpe favorito, el recto de derecha que estrellaba por encima del brazo de su contendiente y que le otorgó victorias convincentes a corto plazo. En los constantes cambios de golpes, Benítez sacaba ventaja con combinaciones que ejecutaba con mayor rapidez, para terminar este asalto clavando certero derechazo al ojo izquierdo ya malogrado e inflamado de Roberto Durán. Episodio claro de Benítez.

El cuarto asalto mostró al puertorriqueño Benítez, sereno y ágil castigando con certeros izquierdazos al panameño Roberto Durán, que lucía frustrado al no poder sembrar sus temibles golpes a la humanidad del boricua, que siempre tuvo fama de poseer el mejor quiebre de cintura del pugilismo mundial. En la pelea a corta distancia donde Durán fue mago para sembrar sus combinaciones a las zonas hepáticas, Benítez lo superaba y le hablaba invitándolo a discutir de Tú a Tú. Finalizando el asalto Durán estrelló sólido gancho de derecha al rostro de Wilfredo, quien respondió con elásticos derechazos y también seguidillas de golpes. Otro episodio que favoreció de Wilfredo Benítez.

En la esquina del panameño Durán, se le aconsejó: «No le lances golpes a la cabeza, él tiene muy buenos reflejos, ubica tus golpes al cuerpo».

El llamado para el quinto acto del combate por la corona de los pesos superwélter, la refriega confirmó a Wilfredo Benítez imponiendo su golpe de derecha seguido al rostro de Durán, que fue la clave del boricua para desconcertar la voluntad del guerrero panameño, que tropezaba con estilo trabajoso e incómodo para él. Roberto lanzaba jab buscando estrategia de combate y en la pelea cuerpo a cuerpo a quemarropa, Benítez aventajaba con ágiles combinaciones y en la desesperación de la esquina de Roberto, se escuchaban gritos de recomendaciones viendo a su protegido en apuros de encontrar recursos para detener la sagacidad del puertorriqueño. Asalto de Benítez.

La esquina de Roberto Durán, preocupada lo refrescó con mucha agua la cabeza y una vez más se le advirtió: « Aquí no hay otro macho que no seas Tú, búscalo y golpéalo a los zonas medias».

El repique de la campana para iniciar el sexto episodio, Benítez esquivó lances durísimo del panameño, empeñado a cumplir dura misión. Durán con coraje y con los dientes apretados, llegó efectivo a la humanidad del boricua, con varias andanadas de golpes. Durán le hablaba a Benítez y este sonreía y sorpresivamente el panameño sembró terrible golpe de derecha, el que buscaba en todos los asaltos pasados, para ser el mejor golpe conectado a lo que iba del combate, para después acercarse a la guardia de Benítez y sacar provecho en el combate a corta distancia. Capítulo de Roberto Durán.

En la esquina del puertorriqueño su padre Gregorio, le dijo: «Estamos bien, continua ágil con la derecha, usa el jab y mantenlo en el centro del cuadrilátero».

En el séptimo episodio Durán salió entusiasmado, después de lastimar al final del asalto anterior al boricua y conectó su derecha rápidamente y se notó más determinado, lanzándose encima de Wilfredo con repiques de golpes al rostro y al cuerpo como se le aconsejó y Benítez invitándolo al combate a corta distancia, donde acudió el panameño para lanzarle golpes que la gran mayoría se perdían en el vacío, pero no podemos negar que lucía más efectivo en éste asalto. En relampagueante intercambio de golpes Durán salió cortado de la ceja izquierda, el mismo ojo que tenía con hematomas desde el segundo episodio, pero no lucía grave ni mortificante al terminar el capítulo. Asalto a favor de Roberto Durán.

En la esquina del panameño «Mano de Piedra», se le curó la herida con adrenalina vaselina fría y presión, para detener la sangre. Además se le animó diciéndole: «Ya lo tienes persíguelo que está lastimado».

Para la octava vuelta de la pelea, Durán salió de su esquina impetuoso y Wilfredo Benítez lo esperó con ágiles jab y derechas electrizantes al ojo herido de Durán. El boricua insistía entrando y saliendo con rapidez y conectando claras combinaciones. En la pelea a corta distancia el puertorriqueño continuaba dominando esa faceta del combate, mientras se escuchaban las voces de alientos: «Durán, Durán, Durán», de los panameños residentes en Estados Unidos y de Panamá que acudieron a presenciar la pelea, y cada vez su voz de aliento era más apagada, obedeciendo a lo que sucedía arriba del ring, donde Benítez daba una exhibición de pugilismo de alta escuela. Capítulo de Wilfredo Benítez.

En el noveno asalto Durán saltó de su banquillo dispuesto a cobrar venganza, pero el árbitro Mitch Green la detuvo para poner cintas adhesivas al guante derecho del puertorriqueño que estaba suelto. Al reanudarse el combate Durán trataba de llegar con su famoso golpe de derecha y lo logró, conectando un solo golpe sin combinar hasta llevar a las cuerdas a Benítez donde exhibió sus habilidades de esquivar golpes y conectar a la vez estando de espalda a las cuerdas donde el panameño conectó furiosos golpes y sacó provecho de la pelea a corta distancia. Otro capítulo que otorgué a Roberto Durán.

En la esquina de Roberto Durán, una vez más se le atendió la herida sobre el arco superficial izquierdo, que volvió a sangrar.

El llamado al décimo acto de la pelea pactada a quince, Wilfredo de frente agredió a Roberto con sólidos golpes de seguidas derecha que no se pudo quitar el panameño en toda la pelea. Durán lanzaba golpes para resumir las acciones, pero se perdían en el vacío, porque Benítez defensivamente hacía gala de su mote: «El Radar», quitándose con mucho profesionalismo las envestidas del panameño. A éstas altura de la rivalidad, el ojo izquierdo de Durán estaba bastante inflamado y casi cerrado. El puertorriqueño cerró el episodio con repiques de izquierdas al rostro de «Mano de Piedra». El undécimo asalto fue semejante al décimo, ambos dominados por Wilfredo Benítez.

En el duodécimo episodio, los dos se saludaron con golpes largos. Benítez coló nítidas combinaciones al rostro de Roberto, pero sin mayores consecuencias. Durán respondió con sólidos porrazos, que levantaron una vez más las voces que decían: Vamos «Cholo» beep, arriba Durán, pégale con todo «Mano de Piedra», animando a su compatriota, que abrió una pequeña herida en el párpado del ojo izquierdo de Wilfredo Benítez, pero nada peligroso. Durán remetió con sólidas descargas y terminando el asalto clavó su famoso golpe de derecha que sacudió la humanidad del puertorriqueño. Episodio de Roberto Durán.

El décimotercer asalto fue parejo o empate. En el décimocuarto, Benítez descargó metrallas de golpes a las zonas medias y siendo más ágil, para combinar sus golpes eclipsando el desenvolvimiento de Roberto Durán, con más prontitud y poniendo de manifiesto su defensiva que superó a la de Durán que también fue tan respetada y exhibió a lo extenso de su trayecto profesional no recibiendo golpes fuertes y pocas veces lo vimos hinchado. Benítez hizo gala de su mote «El Radar», pasando y conectando golpes claros para convencer a los jueces de su superioridad en esta capítulo. Asalto de Wilfredo Benítez.

El llamado del inicio el décimoquinto y último episodio de la pelea campeonil, el árbitro Mitch Green, los hizos chocar los guantes como protocolo en combates campeoniles. Los gritos de Durán, Durán, Durán, volvieron a escucharse, con la certeza los panameños de que precisaba del nocaut en el episodio final. Benítez se lanzó una vez más a terminar de cumplir su misión estando Roberto bastante agotado y comenzó por trabajar las zonas medias y de espaldas a las cuerdas expuso un concierto fino y elegante de guantes, con ofensivas certeras de etiqueta, pasando la gran mayoría de los golpes de Durán. El panameño estuvo presionado bajo un temporal de guantes. Benítez lo invitaba a discutir a distancia corta y en las cuerdas, donde Roberto fue cauteloso y fueron los tres minutos de acción donde recibió más castigo combatiendo de hombre a hombre y de frente con Wilfredo Benítez, como pocos se midieron confiados contra Roberto Durán. Asalto claro para el puertorriqueño Wilfredo Benítez.

La decisión de los jueces fue unánime a favor del campeón Wilfredo Benítez, que retuvo la diadema mundial por la siguiente votación: 144 a 141, 143 a 142, y 145 a 141, todos a favor del puertorriqueño.

Al finalizar la contienda Wilfredo Benítez, generoso y noble se dirigió al panameño Roberto Durán, para felicitarlo y saludarse como se acostumbra en el pugilismo aceptando triunfos y derrotas con hidalguía y Durán lo largó, igual hizo con «Sugar» Ray Leonard en Montreal, Canada, cuando ganó el cetro de los pesos wélter, negándole el saludo protocolar y retirándolo de él golpeándole la espalda.
Roberto Durán fue un excelente y brillante boxeador pero, jamás se pudo calificar de deportista cabal. Nunca aceptó la derrota, ni la calidad profesional de los que lo superaron y además asevera lo dicho su inestable cuidado físico, que después de concursar en la división de los pesos ligeros, no logró estabilidad en ninguna otra categoría, por el aumento constante de peso midiendo 5′ 8″ (cinco pie ocho pulgadas de estatura), y en ocasiones llegó a concursar en la división de los semipesados.

NOTA:- El panameño Roberto Durán, siempre pidió y buscó desquite con los boxeadores de fama que lo superaron, como fue el caso de Estaban De Jesús, Ray Leonard, Héctor Camacho, Vinny Pazienza y Jorge «Locomotora» Castro, pero jamás quiso saber de volverse a encontrar con el puertorriqueño Wilfredo Benítez en el tinglado, que le hizo combate franco y lo superó en todas las facetas de estrategias del pugilismo con sólido convencimiento de superioridad. Fue entonces que comprendiendo no poder vencer a Benítez, optó por obtener otra oportunidad campeonil en la división de los superwélter pero, contra el novato Dave Moore, que tenía 12 combates de profesional al momento de reñir contra Roberto Durán y había ganado el monarcado en su séptima contienda de profesional derrotando por nocaut al japonés Tadashi Mihara el 2 de febrero de 1982 en Tokio, Japón.

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