Los Cetros Dominan El Juicio de la Afición

History June 25, 2008

Para la Mayoría de los acifionados, los boxeadores de más grandor, son los que ganaron más cetros en distintos pesos

Para mi concepto, muy personal, son grandes los paladines que pudieron mantenerse en su división inicial en el pugilismo, porque arroja disciplina al máximo y dominio controlado del oficio profesional. Los que han obtenido más cetros en varias categorías, denuncian dos cualidades: poca disciplina para conservar peso, e irresponsabilidad al comer. Y, la otra es, desarrollo y crecimiento agigantado sin control, para obtener pluralidad de coronas, creyendo con el hecho, ser los mejores exponentes y no es as í. Más valor pugilístico, tienen aquellos, que han sido sostenedores eficientes y dignos representantes de categorías, en los monarcados que han comandado.

Hago réplica de esta nota, que se publicó hace aproximadamente seis meses, por tener máxima solicitud en mi correo electrónico y observar que todavía en la gran mayoría de los foros a través de red de Internet, se comprueba que la conquista de múltiples títulos mundiales en diferentes categorías, domina el juicio del fanático del boxeo, sobre cómo evaluar al boxeador y su grandeza, en el pugilismo universal.

Quizás, a éste grupo de aficionados, se le pueda persuadir expresándole, que en su juicio equivocado, Oscar de la Hoya, que ha ganado seis monarcados en diferentes pesos, más que ninguno,  es superior a todos los veinticinco pugilistas que han obtenido tres títulos o más en diferentes categorías.

Y en ese juicio inaceptable, por los verdaderos aficionados prudentes, seguirían los nombres de Thomas Hearns y Floyd Mayweather, ambos con cinco títulos en diferentes categorías en el pugilismo organizado.

Para el grupo de aficionados que así lo cree, los tres pugilistas ostentadores de cinco y seis cetros en diferentes pesos, no están considerados entre los veinticinco mejores púgiles de la historia según los críticos y nos garantiza, que los múltiples títulos en el pugilismo satisfacen al boxeador en su ego profesional, pero no lo valoriza sobre el ganador de un solo monarcado, por comprobación de dominio absoluto profesional.

Para determinarlo con sapiencia, tenemos que paragonarlos o compararlos en rendimiento profesional o registros incluyéndose, calidad de oponentes, triunfos, derrotas, nocaut en pro y en contra, como también, dominio de categorías, longevidad fructífera del boxeador y plusmarcas impuestas en este noble deporte.

Requisitos indispensables, que siempre en la mayorías de las evaluaciones que se hacen en el boxeo, no se anteponen a las suposiciones subjetivas y es donde surgen las discusiones que no terminan, no pudiendo nadie convencer a otro, por no tener bases para porfiar.

Abarco y repito, una vez más, el famoso tema, para cambiar en parte la mentalidad de la mayorías de los fanáticos y de algunos periodistas deportivos, que juzgan al que patentiza tres o más cetros mundiales, como la máxima proeza en el pugilismo universal y sigo creyendo que los múltiples monarcados, no hace diferencias con el sostenedor cabal de una división, lo mismo que para juicio de evaluación profesional.

En el pasado se creyó equivocadamente, a nivel mundial, que los ostentadores de más títulos en diferentes divisiones eran los boxeadores mejores calificados del planeta. Años atrás, la ostensión, de tres y cuatro coronas mundiales en diferentes pesos, era la heroicidad que inmortalizaba al pugilista, sin analizarse, cómo las logró y sobretodo, lo primordial, si las revalidó. Porque son muchos que obteniendo el campeonato, no pudieron establecerse de sostenedores.

Para aquellos tiempos pasados, e inclusive, para muchos todavía, el ramillete de títulos hace la grandeza del boxeador y está comprobado que no es así.

Debo aclarar, que éste tema lo abarqué hace algunos años, pero por insistencia de miles de interrogantes que llegan a mi correo electrónico y tratando de ser reciproco con  todos, decidí hondar en el asunto, por el cual, a continuación vamos argüir, basándome en las sentencias personales que ya les hecho saber.

Insisto, en que ningún boxeador, ha justificado en su palmarés con satisfacción pública, en tres o más monarcados, con dominio absoluto, en tiempo requerido. La gran mayoría pasa como brisa fugaz, sin justificar verdaderamente los reinados, que más bien se justifican por vanidad y ganar un lugar en el Salón de la Fama de Canastota, pero sin poder convencer de su dominio pugilístico en pluralidad de cetros.

Mejores ofertas o pagas y calificación deportiva, no ofrecen los múltiples cetros al boxeador. La mentalidad de la mayoría de los fanáticos y periodistas deportivos es que, al juzgarse profesionalmente, a los que patentizan tres o más, liderazgos pugilísticos de categorías, le ofrecen la máxima proeza y sigo creyendo que los múltiples monarcados obtenidos, no hacen diferencia con el sostenedor cabal de una categoría o división del boxeo organizado.

Muestra de esta verdad es que, muchos de los ganadores de tres o más títulos mundiales de boxeo, no se asemejan en heroísmo y dominio que implantó Joe Louis en la división de los pesos pesados con 27 ratificaciones de su monarcado. Muhammad Ali, logró 25 exposiciones del cetro de la máxima categoría, Abe Atell, paladín de los pesos pluma, dejo marca de 25 defensas, Ricardo “Finito” López, con 22 defensas en los pesos mínimos. Bernard Hopkins en la división de los pesos medianos con 20 exposiciones.

El británico Joe Calzaghe, también puso de manifiesto su supremacía en la división de súper medianos con 22 reexaminaciones. Eusebio Pedroza con 20 defensas de su cetro de los pesos pluma. Larry Holmes, obtuvo 20 alegaciones de su dominio de monarca de todos los pesos. Khaosai Galaxy, realizó 19 exposiciones del título súper mosca. Carlos Monzón, con 14 defensas en la categoría de las 160 libras, hasta que fue plusmarca superada por el estadounidense Bernard Hopkins.

Son ejemplos de monarcas de una sola división que poseen más evaluación y créditos boxísticos, en comparación con la mayoría de los que ostentan las múltiples coronas mundiales y que sólo han dominado una categorías de las tres o seis obtenidas en su recorrido profesional.

Espero igualmente, que lo analizado influya en la mentalidad de los campeones presentes y futuros, que degenerarse físicamente para ser múltiple sostenedores, no es la gran hazaña. Lo heroico es, ser firme paladín con la identificación de un registro boxístico de autoridad y comprobación de titán generalizado.

Para mi parecer, con el respeto de todos ustedes, les adelanto y les confirmo, que el deporte del boxeo no tiene nacionalidad, los boxeadores sí. Y con razones lógicas, lo juzgo, lo determino; sin aplicar afectos de banderas y nacionalidad, patriotismo y menos afectos de amistad, para hacer integra mi opinión y enjuiciar con la verdad.

Muy pocos se atreven hacerlo, por perjuicios de carácter nacionalista, e incurren en opinar, lejos de veracidad, de lo que ofrecen los registros del pugilismo, único valuarte autorizado para determinar: Dominio profesional, calidad de adversidad e historial pugilístico para ofrecer arbitrios y dictaminar superioridades, entre unos y otros participantes, en el deporte del boxeo.

Si vamos analizar y juzgar al pugilismo, por nacionalidad, jamás aceptaremos lo que determinan los registros de vuestro deporte. Que es el único pasaporte deportivo que oficia para la eternidad, la realidad competitiva de los concursantes en cualquiera disciplina deportiva.

Igual, como sucede y es ley deportiva, en el béisbol, fútbol, baloncesto, automovilismo, natación, pista y campo, como todos los demás deportes. Y lejos, de poder terminar con el espíritu nacionalista de las banderas, el buen calificador, se aferra al palmarés y objetividad del deportista, para determinar su calidad y no en lo subjetivo que es modismo en el pugilismo para no asirse a la certeza.

Los campeones de boxeo destacados, que en verdad cruzan de una categoría a otra, por exigencias naturales, aplicando sus habilidades y destrezas, dejaron el sello de exuberantes en todas las divisiones que abarcaron en el boxeo profesional.

Los que no pudieron cumplir con esas exigencias, se deriva, a exceso de peso y la poca capacidad física- pugilística, para concursar en otra categoría, después de la natural, aún, tocando la gloria y fracasar, para establecerse en diferente división, después de su arranque triunfal.

Ganar cetros y no poderlos sostener, es sinónimo de anonimato. Es pasar por una división o categoría del pugilismo, sin dejar consecuencias. En otras palabras, obtener la gloria y no poder disfrutarla.

Y para resumir la modalidad de los múltiples cetros, es alcanzar la victoria y no poder convencer de liderazgo. ¡Triunfos casuales de aventuras, sin poder convencer a nadie de haber obtenido misión cumplida a cabalidad!

¿Cuántos boxeadores no ganan cetros mundiales y lo pierden a brevedad y jamás nadie los recuerda? Lo mismo pasa con los que obtienen múltiples liderazgos en el pugilismo y no dejan señas de haber pasado por ahí, por la rapidez que vuelven a ser parte del montón.

Para enjuiciar sin aberración, la calidad de vuestros pugilistas a nivel continental, debemos liberarnos de fanatismo, fama adquirida por una u otra razón, patriotismo y aprender a sentenciar con objetividad, con el rendimiento profesional del boxeador, que como usted lo analice, fue el resultado de sus tareas en los cuadriláteros, lejos, de sumarle atributos de carismáticos y de bonachón, que son cualidades separadas de lo que produjo de profesional.

El palmarés o registro, determina todos los requerimientos para juzgar y comparar a los boxeadores: Calidad de oponentes, triunfos y derrotas, con quiénes se obtuvieron e igualmente, las estadísticas completa del pugilista. Estilo, “punch”, determinación, calidad adversativa y en fin, el boxeador en general está contemplado en su expediente profesional.

Hasta la pasión que tuvo por su profesión, en retiros efímeros y regresos, por situación económica o hábitos de irse y regresar; cuando se palpa en los aficionados, el reemplazo de idolatría, que muy pocos deportistas y especialmente en el boxeo, lo aceptan con sapiencia.

Los súper campeones, calificativo superlativo que si recae en Henry Armstrong, Roberto Durán, Wilfredo Gómez y algunos otros, del grupo de sostenedores múltiples, sólo lo identifica una sola categoría. En las demás que obtuvieron, lucen fracasados por no poderse establecer de monarcas y nada más dejaron un efímero mensaje donde vale más su identidad de campeón de los pesos wélter en el caso de Armstrong, ligero de Durán y súper gallo de Gómez, que las tres y cuatro coronas conquistadas.

Henry Armstrong, el título pluma no lo defendió, el de los pesos ligero lo perdió en la primera defensa y en los pesos wélter hizo 23 exposiciones. Wilfredo Gómez, realizó 17 defensas todas por nocaut de la división de los súper gallo. Como monarca de los cetros pluma y súper pluma, no quedó mensaje de su faena los dos los perdió en la primera exposición vía nocaut.

Roberto Durán, no pudo sostenerse de campeón después de los pesos ligeros donde sustentó 12 veces su calidad de monarca. Como wélter, mediano júnior y mediano no tiene historial. El monarcado wélter lo perdió cinco meses después de obtenerlo y los demás no los pudo exponer y por supuesto los perdió, buscando él y su manager las mejores ofertas sin importarles las consecuencias en su registro de profesional, que hoy discuten sin razón sus seguidores, cuando se le confronta con otros.

De los 25 pugilistas calificados, ostentadores de tres monarcados o más, en el pugilismo universal, el peor calificado es el venezolano Leo Gámez, seguido por Wilfredo Gómez, Roberto Durán y Henry Armstrong. Estos últimos tres sólidos monarcas, perdieron los liderazgos breves y fueron vulnerables, después de ser dominantes en los pesos súper gallo, el puertorriqueño Wilfredo Gómez, en los pesos ligeros el panameño Roberto Durán, y en la división de los pesos wélter el estadounidense Henry Armstrong.

Distinta apreciación se debe tener de Alexis Argüello y Julio César Chávez, dos latinoamericanos, que dejaron su impronta en los tres cetros mundiales que gobernaron, dominaron y por esa razón, son legítimos monarcas y destacados, entre los veinticinco ostentadores de tres títulos o más en el pugilismo universal.

Aquí, no estamos certificando quién o quiénes, fueron mejores pugilistas. Estamos refiriéndonos a los mejore sostenedores a nivel continental en diferentes pesos. Sin embargo, el calificativo, tiene repercusiones de   jerarquía, en lo que acontece, su participación pugilística a nivel mundial.

EL MEXICANO JULIO CÉSAR CHÁVEZ, ES EL BOXEADOR EN LA HISTORIA DEL PUGILISMO, QUE MÁS HA JUSTIFICADO LA HEROICIDAD DE LOS MÚLTIPLES CETROS, E INCLUSIVE, EL QUE MÁS PLUSMARCAS HA IMPUESTO, EN LA HISTORIA DEL BOXEO

Si revisa usted el historial pugilístico, de los veinticinco púgiles, que han alcanzados tres cetros o más, en diferentes categorías, se percatará, de que en la historia del pugilismo, el que más ha justificado esa heroicidad es el mexicano Julio César Chávez.

Ostentó tres títulos en diferente peso y son: súper pluma (130 libras), ligero (135 libras) y    súper ligero (140 libras). Como bien sabemos, Chávez extrajo el monarcado de los superpluma de su compatriota Mario Martínez, despachándolo en ocho capítulos el 13 de septiembre de 1984 en Los Ángeles, California.

Lo expuso nueve veces, despachando a cinco por la vía del nocaut y derrotó a tres ex campeones del mundo que son: Roger Mayweather, Rocky Lockridge y Juan LaPorte. Dejó el cetro vacante para combatir en los pesos ligeros.

El título de los pesos ligero lo obtuvo noqueando al recordado y hoy occiso Edwin «Chapo» Rosario, doble campeón ligero del mundo y también campeón wélter júnior, en exhibición de lujo y dominio para capturar el cetro de los pesos ligero versión Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

Posteriormente, lo expuso contra el panameño Rodolfo Aguilar a quien despachó en seis episodios y después unificó el monarcado contra el calificado José Luis Ramírez, dos veces campeón ligero del mundo. Al no quedarle más que recorrer en las 135 libras optó por combatir en la categoría de los súper ligeros.

La división de los superligero encumbró al Gran Campeón Mexicano, Julio César Chávez, quien realizó dieciocho exposiciones exitosas en dos periodos de campeón de las 140 libras y lo disputó con 14 ex campeones del mundo y son ellos: Roger Mayweather, Meldrick Taylor (dos veces), Lonnie Smith, Héctor Camacho, Grez Haugen, Terrance Alli, Frankie Randall (dos veces), Tony López, Giovanni Parisi, Miguel Ángel González, Oscar de la Hoya y Kostya Tszyu. Ningún boxeador antes, comprobó su dominio en ninguna división del boxeo, con tantos pugilistas que alcanzaron la heroicidad de ser monarcas. Además, impuso más plusmarcas, que cualquier otro en la historia del pugilismo. 

Con serio convencimiento soy de la opinión, de que Julio César Chávez, es el púgil que más justifica en su registro de profesional las múltiples coronas en diferentes categorías y para comprobarlo, les presento las estadística de los veintiocho boxeadores que han alcanzado tres títulos o más en diferentes peso, pero, que en realidad son veinticinco, porque Terry McGovern, Stanley Ketchel y Emile Griffith, jamás ganaron tres coronas en diferentes categorías.

Fue otra de las grandes barbaridades de estadísticas que nos presentó la revista The Ring, tratando de enaltecer a sus amigos, aprovechándose de ser uno de los medios pioneros, de llevar los expedientes de los boxeadores de la primera etapa pugilística universal y después en su palmarés no lo pudieron comprobar.

De éstos veinticuatro integrantes de la gran revolución en el pugilismo de los múltiples monarcados, créase o no, el más reluciente es el mexicano Julio César Chávez.

Primero, dominó las tres divisiones que gobernó en el boxeo, con más convencimiento y dominio que todos en forma global.

Además, entendemos que todos los campeones comen «pichones» (como se dice por ahí en el argot pugilístico), que es gaje del oficio, del cual se han aprovechado en el boxeo, desde los más calificados hasta los menos. Y de los que denuncia los aficionados hasta durmiendo sin aplicación generalizada.

De esta realidad, que se entienda con lógica, que la evaluación de los paladines, se mide con sus exposiciones campeoniles y ninguno de los ostentadores de múltiples cetros expusieron su diadema con 25 distintos contendientes que llegaron ser campeones del mundo como lo hizo Julio César Chávez, el más cercano lo es Oscar de la Hoya con 21 y Roberto Durán con 16. Julio César Chávez, se despidió del boxeo con registro de 107 triunfos, 6 reveses, 2 empate con 90 nocaut y el púgil que ha impuesto más plusmarcas en el deporte del boxeo. ¡Sin exageración un verdadero titán!

Como segundo criterio entendemos que ayer, en épocas de las décadas de los cuarenta a los sesenta el concurso de boxear fue más competitivo por la pluralidad de valores en ésta disciplina y cualquiera surgía de campeón con calidad.

Pero, a diferencia de la década de los sesenta en adelante los de ayer se ganaban dos títulos con el mismo boxeador y en la misma noche en combate singular y en el presente se ganan los monarcados uno por uno y en fechas distintas con la excepción del premio inmerecido que le ofreció el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), a «Sugar» Ray Leonard, otorgándole dos cetros en su combate con Danny Lalonde: súper mediano y semipesado….!Qué descaro de premiación¡ 

CONQUISTADORES DE TRES CORONAS EN DIFERENTES PESOS

TERRY McGOVERN: La historia del pugilismo lo selecciona como uno de los boxeadores que ha conquistado tres monarcado en diferentes pesos. Sin embargo, en su historial pugilístico solamente se comprueba que ganó el cetro de los pesos gallo a Perdlar Palmer, el 12 de septiembre de 1899 y obtuvo el título de los pesos pluma despachando a Mike Dixon, en Nueva York, el 9 de enero de 1900 e hizo siete exposiciones, para perderlo contra Young Corbet, en Hartford, Connecticut, el 28 de noviembre de 1901 y después jamás ganó otro título mundial. ¿Cómo puede ser ganador de tres cetros en diferentes divisiones según datos históricos de la revista Ring? Este señor se retiró con expediente de 66 victorias, 6 derrotas, 6 empate con 42 nocaut.

BOB FITZSIMMONS: Alcanzó lo cetros de los pesos medianos, peso pesado y semipesado en este mismo orden que se lo presento. El título mediano lo ganó noqueando en 13 asaltos a Nonpareil Jack Dempsey, el 14 de enero de 1891 y lo defendió tres veces. El monarcado de todos los pesos se lo ganó a James John Corbett, despachándolo en 14 capítulos el 5 de junio de 1897 y lo perdió en la primera defensa. Igualmente sucedió con el título de los semipesados, que lo obtuvo derrotando a George Gardner, el 25 de noviembre de 1903 para perderlo en la primera exposición. Dejó registro de 74 triunfos, 11 reveses, 3 empate, 29 sin decisión con 66 nocaut.

STANLEY KETCHEL: Este caballero es otro que aparece en los libros de récord de la famosa revista The Ring, como ganador de tres coronas en distintas categorías y el mismo libro que lo presenta, se desmiente ya que en su registro solamente se puede comprobar que ganó el título mundial de los pesos mediano noqueando en 20 asaltos a Jack Twin Sullivan, el 9 de mayo de 1908 e hizo cuatro exposiciones, para perderlo contra Billy Papke, el 7 de septiembre de 1908 en Los Ángeles. Lo reconquistó del mismo rival el 26 de noviembre del mismo año en San Francisco, para exponerlo siete veces más y en este intervalo optó por conquistar el monarcado de los pesos pesado y fue noqueado por Jack Johnson, el 16 de octubre de 1909. Acumuló palmarés de 53 victorias, 5 derrotas, 4 empate, 2 sin decisión con 49 nocaut.

TONY CANZONERI: Conquistó los cetros de los pesos pluma, ligero y wélter júnior. El título de los peso pluma lo ganó imponiéndose a Johnny Dundee, el 24 de octubre de 1927 e hizo dos exposiciones. El cetro de los pesos ligero lo disputó y ganó de Al Singer, el 14 de noviembre de 1930 y realizó siete defensas hasta perderlo con Lou Ambers, el 3 de septiembre de 1936 en Nueva York. El liderazgo de la división wélter júnior lo obtuvo despachando por nocaut a Jack Kid Berg, el 24 de abril de 1931 y lo expuso cinco veces. Canzoneri, expuso el cetro ligero y wélter júnior simultáneamente. Lo reconquistó de Battling Shaw, el 21 de mayo de 1933 y lo perdió seguidamente contra Barney Ross. Acumuló 143 triunfos, 24 reveses, 10 empate con 45 nocaut.

BARNNEY ROSS: Se adueñó de los títulos mundial de los pesos ligero, wélter júnior y wélter. En aquellos tiempos era común ganarse dos títulos combatiendo con el mismo boxeador y al vencer Ross a Tony Canzoneri, el 12 de septiembre de 1933 en Nueva York, ganó la corona de los pesos ligero y también la de los wélter júnior. La defendió contra el mismo rival y la retuvo exponiendo la corona de los pesos ligero una vez. La de los pesos wélter júnior siete veces y la de los pesos wélter la ganó a Jimmy McLarnin, el 28 de mayo de 1934 y la perdió en la primera defensa contra el mismo rival, con quien celebró tres contiendas y ganó dos. La segunda coronación de los pesos wélter la ganó de Jimmy McLarnin y obtuvo tres exposiciones. Se retiró del pugilismo con calificación deportiva de 75 triunfos, 4 derrotas, 3 empate con 23 nocaut.

HENRY AMSTRONG: Ganó los monarcados de los pesos pluma, ligero y wélter. No tuvo defensa de la categoría pluma. El título pluma se lo ganó a Petey Sarron por nocaut en seis asaltos el 27 de octubre de 1937 en Nueva York. La corona de los pesos wélter la extrajo de Barney Ross, el 31 de mayo de 1938 en Long Island, Nueva York. El cetro de los pesos ligeros se lo ganó a Lou Amber, el 17 de agosto de 1938 también en Nueva York y lo perdió en la primera defensa. Lo sublime de Amstrong fue que, celebró 23 exposiciones del título wélter y lo perdió contra Fritzie Zivic el 4 de octubre de 1940. Para reconocimiento profesional, más valen las 23 defensas que hizo del cetro wélter que las tres coronas en diferentes categorías. Su calificación profesional final fue de 151 victorias, 21 derrotas, 9 empate con 101 nocaut.

EMILE GRIFFITH: Este caballero también constituye controversia en la selección de haber ganado tres coronas en distinto peso. Griffith, ganó tres veces la corona de los pesos wélter que extrajo de Benny Paret, la perdió con el mismo rival y recuperó. Igual pasó contra Luis Manuel Rodríguez, con quien la perdió y la reconquistó para defenderla en cuatro oportunidades. Ganó el cetro de los pesos medianos al superar a Dick Tigre, el 25 de abril de 1966 en Nueva York, para abandonar el cetro wélter. La corona de los medianos la perdió la tercera exposición contra el italiano Nino Benvenuti y lo recuperó para volver a perderlo contra el mismo rival. Después trató en vano de repetir triunfo en los pesos wélter contra José Nápoles y en los pesos medianos contra Carlos Monzón en dos ocasiones. Tres cetros en diferentes pesos no logró. Se acogió al retiro con 85 triunfos, 24 derrotas, 2 empate con 23 nocaut.

WILFREDO BENÍTEZ: Se apoderó de los títulos wélter júnior, wélter y súper wélter. La corona de las 140 libras la ganó imponiéndose a Antonio Cervantes «Kid Pambelé», el 6 de marzo de 1976 en San Juan, Puerto Rico, para convertirse en púgil más joven en alcanzar una corona mundial en el boxeo a la edad de 17 años, 5 meses y 17 días de nacido. Benítez, realizó dos defensas y después fue despojado del título por negarse a defender el cetro en pelea de desquite contra el colombiano Antonio Cervantes. El monarcado de los pesos wélter se lo ganó a Carlos Palomino, el 6 de enero de 1976. Lo expuso dos veces para perderlo contra Ray Leonard. La corona de los medianos júnior la obtuvo despachando por nocaut a Maurice Hope, el 23 de mayo de 1981 en Las Vegas. La defendió tres veces y la perdió contra Thomas Hearns el 3 de diciembre de 1982. Se alejó de los cuadriláteros con 53 victorias, 8 reveses, 1 empate con 32 nocaut.

ALEXIS ARGÜELLO: Se apoderó de tres títulos en diferentes divisiones y son: pluma, ligero júnior y ligero. La corona de los pesos pluma la ganó noqueando a Rubén Olivares, después de sufrir martirio de golpes durante 13 episodios, el 23 de noviembre de 1974 en Inglewood, California y lo expuso en tres ocasiones para después dejarlo vacante. El monarcado de los pesos ligeros júnior lo adquirió, noqueando a Alfredo Escalera, el 28 de enero de 1978 en Bayamón, Puerto Rico y lo defendió ocho veces para también dejarlo vacante. El cetro de los pesos ligero lo ganó superando por decisión a Jim Watt, el 20 de junio de 1981 en Londres. Lo defendió cuatro veces y lo abandonó para disputar el cetro wélter júnior contra Aaron Pryor con quien perdió por nocaut. Alexis, terminó con palmarés de 82 triunfos, 8 derrotas con 48 nocaut.

WILFREDO GÓMEZ: Se adueñó de los cetros supergallo, pluma y pluma júnior. El cetro de los pesos supergallo lo obtuvo noqueando al coreano Dong-Kyun Yum, el 21 de mayo de 1977 e hizo 17 exposiciones y todas las ganó por la vía más convincente. Dejó el cetro vacante y ganó el monarcado de los pesos pluma derrotando a su compatriota Juan LaPorte, el 31 de marzo de 1984, para perderlo por nocaut seguidamente con Azumah Nelson el 8 de diciembre de 1984. La corona de los pesos súper pluma lo ganó derrotando en decisión muy polémica a Rocky Lockridge, el 19 de mayo de 1985 y lo perdió vía nocaut seguidamente contra Alfredo Layne, el 24 de mayo de 1986. Dejó registro de 44 triunfos, 3 derrotas, 1 empate con 41 nocaut.

JULIO CÉSAR CHÁVEZ : Ostent ó, tres cetros en diferentes categorías y son : s ú per pluma, ligero y súper ligero. Chávez extrajo el título de las 130 libras de su compatriota Mario Martínez, despachándolo en ocho capítulos el 13 de septiembre de 1984 en Los Ángeles, California. Lo expuso nueve veces, entre ellos tres ex campeones y son: Roger Mayweather, Rocky Lockridge y Juan LaPorte. Dejo el título vacante para combatir en los pesos ligeros. El monarcado de los pesos ligero lo obtuvo del hoy occiso Edwin “Chapo” Rosario, doble campe ó n ligero del mundo y también paladín de los wélter júnior, a quien despachó por la vía más convincente el 21 de noviembre de 1987. Hizo dos defensas exitosas, incluyendo unificación contra José Luis Ramírez, avalado por el Consejo Mundial de Boxeo y también lo abandonó para integrarse a la división de las 140 libras. La categoría de los pesos súper ligero, se la ganó Chávez a Roger Mayweather, vía nocaut el 13 de mayo de 1989 y anteriormente lo eliminó por la misma determinación exponiendo el cetro de las 130 libras. Ésta división encumbró a Julio César Chávez, con 18 defensas en dos periodos de monarca, donde se batió con 14 boxeadores que llegaron a ser campeones del mundo, como heroicidad única entre los más destacados y también, unificó el cetro contra Meldrick Taylor. No logró ser monarca en doce años consecutivos por la derrota que le propinó Frankie Randall el 29 de enero de 1994 y a los tres meses volvió a recuperar el cetro de las 140 libras. Tres meses, evitaron que fuera monarca por 12 años consecutivos y es otra plusmarca del ídolo mexicano que posee más que nadie en ésta disciplina. Los tres títulos alcanzados los obtuvo todos por vía nocaut. Perdió el monarcado de los pesos wélter júnior, que ganó por segunda vez, en su quinta exposición, contra Oscar de la Hoya el 7 de junio de 1996.

MIKE McCALLUM: Se coronó campeón mundial de los pesos medianos júnior noqueando a Sean Mannion, el 19 de octubre de 1984 en Nueva York y lo defendió seis veces para dejarlo vacante e invadir la división de los medianos, para ganar el título derrotando a Herol Graham., el 10 de mayo de 1989 y lo defendió tres veces. La corona de los pesos semipesados lo obtuvo imponiéndose a Jeff Harding, el 23 de julio de 1994 y lo expuso dos veces. Se retiró con palmarés de 49 victorias, 5 reveses, 1 empate con 36 nocaut.

JEFF FENECH: Ganó tres cetros en diferentes peso, gallo, pluma júnior y pluma. El monarcado de los peso gallo se lo ganó a Satoshi Shingaki, despachándolo por nocaut el 23 de agosto de 1985 y sólo celebró dos defensas. El cetro pluma júnior, lo extrajo de Samara Payakaroon, el 8 de mayo de 1987 y también celebró dos exposiciones. El título pluma lo ganó noqueando a Víctor Callejas e hizo tres defensas. Terminó con 28 triunfos, 3 derrotas, 1 empate con 22 nocaut.

HÉCTOR CAMACHO: Fue paladín de tres divisiones, ligero júnior, ligero y wélter júnior. Ganó el título ligero júnior noqueando a Rafael Limón, el 7 de agosto de 1983 en San Juan, Puerto Rico y solamente lo expuso una vez para subir de categoría. Fue sostenedor de los pesos ligeros imponiéndose a José Luis Ramírez, el 10 de agosto de 1985 y realizó dos defensas y también dejó el título vacante. El monarcado de los wélter júnior se lo adjudicó derrotando a Ray Manzini, el 6 de marzo de 1989 he hizo dos exposiciones para perderlo contra Greg Haugen. Su expediente está en 79 triunfos, 5 derrotas, 2 empate con 38 nocaut.

WILFREDO VÁZQUEZ: Representó mundialmente el pugilismo en tres divisiones distintas, gallo, pluma júnior y pluma. El cetro gallo lo extrajo derrotando a Miguel Lora el 8 de febrero en Miami Beach e hizo tres defensas. El título pluma júnior, lo ganó imponiéndose a Raúl Pérez, el 28 de marzo de 1992 e hizo diez defensas para perderlo contra Antonio Cermeño. El monarcado de los pesos pluma se lo ganó a Eloy Rojas, el 18 de mayo de 1996 y realizó cuatro defensas y terminó con registro de 56 triunfos, 9 reveses, 2 empate, 1 sin decisión.

FÉLIX TRINIDAD: Fue sostenedor de tres cetros en diferentes pesos. Primero se adjudicó el monarcado de los pesos wélter destronando a Maurice Blocker, en dos capítulos el 19 de junio de 1993 y realizó 15 defensas e inclusive lo unificó contra Oscar de la Hoya en resolución que aún se discute en los círculos boxísticos. El título de los medianos júnior se lo ganó a David Reid por decisión el 3 de marzo de 2000 y celebró dos exposiciones. Fue paladín de los pesos mediano noqueando a William Joppy, para perderlo seguidamente por la misma vía contra Bernard Hopkins. Su registro es de 42 triunfos, 3 reveses con 35 nocaut.

SHANE MOSLEY: Ha sido paladín de tres distintas divisiones: ligero, wélter y superwélter. El cetro de los pesos ligero lo obtuvo al derrotar por decisión a Philip Holiday el 2 de agosto de 1997 y celebró ocho defensas, todas por la vía del nocaut, para dejarlo vacante y combatir en los pesos wélter. La corona de las 147 libras la ganó imponiéndose por decisión a Oscar de la Hoya el 17 de junio de 2000 e hizo tres exposiciones, para perderla contra Vernon Forrest. El liderazgo de los pesos mediano júnior lo extrajo también de Oscar de la Hoya, el 13 de septiembre de 2003 y lo perdió seguidamente contra Ronald Wright. Tiene calificación deportiva de 44 victorias, 5 reveses, 1 sin decisión con 37 nocaut.

ÉRIK MORALES: En su trayecto profesional ha ganado tres coronas en diferentes pesos y son ellas: supergallo, pluma y superpluma. El monarcado de las 122 libras lo adquirió noqueando a su compatricio Daniel Zaragoza, el 6 de septiembre de 1997 e hizo 9 exposiciones. La corona de los pesos pluma la ganó por decisión de Guty Espada, el 17 de febrero de 2001. La expuso cuatro veces, porque al perderla contra Marco Antonio Barrera, no estaba en juego el monarcado del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). El título superpluma se lo adjudicó derrotando a Jesús Chávez, por decisión el 28 de febrero de 2004, para perderlo en la segunda exposición contra Marco Antonio Barrera. Su palmarés actual es de 48 triunfos, 6 derrotas con 34 nocaut.

MARCO ANTONIO BARRERA: Sostenedor de tres cetros en diferentes pesos y son: supergallo, pluma y superpluma. Se adueñó del título supergallo al imponerse por decisión a Daniel Jiménez el 31 de marzo de 1995 y lo perdió en la novena defensa contra Junior Jones. Recuperó el título supergallo derrotando a Richie Wenton, el 31 de octubre de 1998 y realizó seis defensas ya que la tercera que perdió contra Morales, por polémica, la Organización Mundial de Boxeo (OMB), continuó reconociéndolo de campeón. El monarcado de los pesos pluma lo extrajo de Prince Naseem Hamed y lo renunció en seguida por conflictos con José Sulaimán, presidente de la entidad Consejo Mundial de Boxeo (CMB). El título de los superpluma se lo ganó a su archí rival Érik Morales, el 27 de noviembre de 2004 y celebró cinco defensas, para perderlo contra Juan Manuel Márquez el 17 de marzo de 2007. Tiene expediente profesional de 63 victorias, 5 derrotas, 1 sin decisión con 42 nocaut.

JAMES TONEY: Ganó las tres coronas en diferentes pesos y son: mediano, súper mediano y crucero. Fue paladín de los pesos medianos noqueando a Michael Nunn, el 10 de mayo de 1991 e hizo seis defensas del monarcado para abandonarlo por razones de peso. El cetro de los súper medianos, se lo ganó a Irán Barkley, por la vía del nocaut, el 13 de febrero de 1993 y lo perdió en la cuarta exposición contra Roy Jones. El título de los pesos crucero lo obtuvo de Vassili Jirov, el 26 de abril de 2003 y no lo expuso. La corona de los pesos pesados lo adquirió derrotando a John Ruiz, el 30 de abril de 2005 en Nueva York, y días después fue declarado sin decisión por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), por comprobarse sustancias prohibidas en la orina de James Toney y como no se le registra el triunfo, ha ganado tres cetros en diferentes pesos, pero, no cuatro. En el presente tiene calificación deportiva de 70 victorias, 6 reveses, 3 empate. 1 sin decisión con 43 nocaut.

MANNY PACQUIAO: Se convirtió recientemente, en el pugilistas número 25 en conquistar tres cetros en diferentes divisiones en el boxeo organizado. Primero fue monarca de los pesos mosca 112 libras, al despachar a Chartchai Sasakul en ocho capítulos el 4 de diciembre de 1998. Lo perdió vía nocaut en tres asaltos contra Medgoen Lukchaopormasak en la segunda defensa el 17 septiembre de 1999. El monarcado de los pesos pluma júnior lo extrajo a Lehlohonolo Ledwaba el 23 de junio de 2001. Hizo cuatro defensas y lo abandonó para combatir en los pesos pluma. Empató contra Juan Manuel Márquez el 8 de mayo de 2004 y no fue hasta el 15 de marzo de 2008, que alcanza sus anhelos al vencer por muy estrecho margen al entonces campeón Juan Manuel Márquez, en la categoría de los ligero júnior. Recordemos, que después de ser vencido por Érik Morales en su primer combate de tres celebrados, ninguno de los tres fue determinado por campeonato mundial. Inclusive, con Marco Antonio Barrera, sucedió la misma historia en dos refriegas, ninguna fue de significado campeonil.

OSTENTADORES DE CUATRO CORONAS O MÁS

ROBERTO DURÁN: Fue paladín de cuatro divisiones, ligero, wélter, superwélter y mediano. El monarcado de los pesos ligero lo obtuvo despachando a Ken Buchanan en 13 tórridos asaltos, el 26 de junio de 1972. Celebró doce exposiciones y ganó once por la vía del nocaut. Abandonó el título y saltó a disputar y ganar por decisión mayoritaria la corona de los pesos wélter de «Sugar» Ray Leonard, el 20 de junio de 1980, para perderla seguidamente con el mismo rival cinco meses después por la vía del nocaut el 25 de noviembre de 1980. La corona de los wélter júnior la ganó de Devey Moore, noqueándolo en 8 episodios el 16 de junio de 1983 y después saltó a combatir contra Marvin Hagler y Thomas Hearns con quienes perdió. El cetro de los pesos medianos lo extrajo de Irán Barkley, el 7 de diciembre de 1989 y tampoco lo expuso, saltó a disputar el monarcado de los súper mediano contra Ray Leonard, para volver a perder. No pudo sustentar ningún monarcado después de los pesos ligero. Se retiró con palmarés de103 triunfos 16 derrotas con 70 nocaut.

«SUGAR» RAY LEONARD : Ex campeón de cuatro categorías y no cinco. Wélter, superwélter, mediano y súper mediano. La división de los semipesados jamás la ganó, se la obsequió el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), en el mismo combate que celebró contra Don Lalonde, disputando el cetro súper mediano. Pregunto: ¿a qué otro boxeador se le ha dado esa concesión después de la década de los cuarenta? A ninguno. ¿Quién se ha ganado dos títulos en el boxeo peleando con el mismo rival, peso determinado y la misma noche, después de la década de los cuarenta? Leonard, ganó el cetro de los pesos wélter despachando a Wilfredo Benítez, por la vía del nocaut el 30 de noviembre de 1979 y lo perdió en la segunda defensa por decisión mayoritaria contra Roberto Durán, el 20 de junio de 1980. Lo reconquistó cinco meses después, despachando al panameño por la vía del nocaut el 25 de noviembre de 1980 y celebró tres exposiciones. Ganó el monarcado de los pesos mediano júnior, noqueando a Ayub Kalule, el 25 de junio de 1981 y no hizo defensas. El título de los pesos medianos lo extrajo de Marvin Hagler, el 6 de abril de 1987 y no lo defendió. El súper mediano lo obtuvo de Don Lalonde, el 7 de noviembre de 1988, cuando fue premiado falsamente con dos coronas las de los súper medianos y semipesados. Solamente realizó dos exposiciones del cetro de los súper medianos. Concluyó su trayecto de profesional con registro de 36 victorias, 3 reveses, 1 empate con 25 nocaut.

PERNELL WHITAKER: Sostenedor de cuatro cetros en diferentes pesos y son: ligero, wélter júnior, wélter y mediano júnior. Fue paladín de los pesos ligero derrotando a Grez Haugen el 18 de febrero de 1989 y realizó 8 defensas. El cetro de las 140 libras, lo ganó superando a Rafael Pineda el 18 de julio de 1992 y no lo expuso. El título wélter lo adquirió imponiéndose a Jemes McGirt, el 6 de marzo de 1993 e hizo nueve defensas. Se adueñó del monarcado de las 154 libras superando a Julio César Vásquez el 4 de marzo de 1995 y tampoco pudo exponerlo. Whitaker, terminó con registro de 40 triunfos, 4 derrotas, 1 empate, 1 sin decisión con 17 nocaut.

LEO GÁMEZ : Ex campeón mundial de cuatro cetros y son: mínimo, mosca júnior, mosca y gallo júnior. El título mínimo lo ganó derrotando por decisión a Bong-Jun Kim, el 10 de enero de 1988 e hizo una defensa. El cetro mosca júnior lo obtuvo de Shiro Yahiro, el 21 de octubre de 1993 y lo disputó cuatro veces. el monarcado de los pesos mosca lo ganó de Hugo soto, el 13 de marzo de 1999 y lo expuso una vez. Se apropió del campeonato de los pesos gallo júnior derrotando a Hideki Todaza, el 9 de octubre de 2000    y lo disputó una vez. Terminó con calificación deportiva de 35 triunfos, 12 derrotas, 1 empate con 27 nocaut.

ROY JONES : Paladín de cuatro coronas en el boxeo profesional: mediano, súper mediano, semipesado y pesado. Se adueñó del título mediano imponiéndose a Bernard Hopkins, el 22 de mayo de 1993 y realizó una defensa. El cetro de los súper medianos lo extrajo de James Toney el 18 de noviembre de 1994 y lo disputó cinco veces. La corona de los semipesados, la ganó derrotando al jamaiquino Mike McCallum y lo perdió en la primera exposición por descalificación contra Montell Griffin y lo recuperó del mismo rival el 7 de agosto de 1997 para exponerlo trece veces. El monarcado de los pesos pesado lo obtuvo de John Ruiz y jamás lo defendió. El registro final de Roy Jones es de 52 triunfos, 4 reveses con 38 nocaut.

THOMAS HEARNS: Fue campeón mundial de cinco divisiones en el boxeo organizado: wélter, mediano júnior, semipesado, mediano y súper mediano. El monarcado de los pesos wélter lo ganó despachando por nocaut a Pipino Cuevas, el 2 de agosto de 1980 y celebró cuatro defensas. El cetro mediano júnior lo adquirió derrotando por decisión a Wilfredo Benítez, el 3 de diciembre de 1982 y lo disputó tres veces. La corona de los semipesados la obtuvo noqueando a Dennis Andries, el 7 de marzo de 1987 y no realizó exposiciones. El liderazgo de los pesos mediano lo ganó noqueando    a Juan Domingo Roldán, el 29 de octubre de 1987 y lo perdió seguidamente contra Irán Barkley. El título súper mediano, se lo adjudicó imponiéndose a Michael Olajide y no lo expuso. La corona de los semipesados la reconquistó derrotando a Virgil Hill, el 3 de junio de 1991 y también seguidamente lo perdió contra Irán Barkley, el 20 de marzo de 1992. Su registró final es de 60 victorias, 5 derrotas, 1 empate con 47 nocaut.

FLOYD MAYWEATHER: Paladín de cinco títulos mundiales de boxeo en las categorías: ligero júnior, ligero, wélter júnior, wélter y superwelter. Mayweather, ganó el cetro de los pesos ligeros júnior despachando por la vía del nocaut a Genero Hernández, el 3 de octubre de 1998 y realizó ocho defensas del trono para dejarlo vacante. El liderazgo de los pesos ligeros lo disputó y ganó contra José Luis Castillo en resolución polémica que obligó al combate de desquite. El monarcado de los wélter júnior lo extrajo de Arturo Gatti, a quien también despachó en seis episodios, el 25 de junio de 2005 y nunca lo defendió. El liderazgo de las 147 libras lo obtuvo del argentino Carlos Baldomir el 4 de noviembre de 2006 y sin exponerlo, saltó a los medianos júnior y conquistó el cetro imponiéndose en sentencia mayoritaria a Oscar de la Hoya el 5 de mayo de 2007. Está impoluto de profesional con 38 triunfos con 24 nocaut.

OSCAR DE LA HOYA: Único púgil en haber ganado seis monarcados en distintas categorías: ligero júnior, ligero, wélter júnior, wélter, mediano júnior y mediano. Extrajo de Jimmi Bredahl, el cetro de las 130 libras, el 5 de marzo de 1994 y celebró una exposición. El monarcado de los pesos ligero se lo ganó noqueando a Jorge Paez, el 29 de julio de 1994 y realizó seis defensas. La corona de los wélter júnior la obtuvo de Julio César Chávez, el 7 de junio de 1996 e hizo una defensa. Fue paladín de los pesos wélter imponiéndose a Pernell Whitaker, el 12 de abril de 1997 y realizó ocho defensas para perderlo contra Félix Trinidad. Reconquistó el cetro de los pesos wélter contra Derrell Coley y lo perdió seguidamente contra Shane Mosley. El título mediano júnior lo ganó de Javier Castillejo, el 23 de junio de 2001 y lo disputó tres veces, para perderlo también contra Mosley. Fue rey de los pesos mediano al imponerse a Félix Sturm, el 5 de junio de 2004 y lo perdió seguidamente contra Bernard Hopkins. Oscar tiene palmarés de 38 triunfos, 5 reveses con 30 nocaut.

VALOR PUGILÍSTICO DE LOS MÚLTIPLES CETROS –VS- FUTURO FINANCIERO, REMUNERACIÓN Y CALIFICACIÓN DEPORTIVA

Después de estudiar y analizar detenidamente éste esquema pugilístico de fama internacional, llegamos a la conclusión de que los boxeadores antecesores de la década de los sesenta, fueron más cuidadosos y místicos para invadir otra categoría del boxeo superior en peso, si no marchaba conjuntamente el ascenso con su desarrollo físico. Desde la década de los sesenta en adelante la pasión de conquistas de las tres, cuatro y más monarcado ha contribuido a que paladines hayan desaprovechado la oportunidad de extender jerarquía de su categoría y por ende remuneraciones seguras para cuando surja la realidad de colgar los guantes para siempre. De igual manera, el desgaste físico se refleja más rápido, como también, la desaparición de la pasión por el pugilismo y el rendimiento se debilita.

Las múltiples coronas les aseguran al boxeador un lugar en el Salón de La Fama, por ser una de las normas de selección de esta entidad aunque la tres o cuatro o más cetros signifiquen poco en el registro final del púgil. De aquí, nace la frase de que el ganador de múltiples coronas en el pugilismo, no significa que sea mejor boxeador que el ostentador de una o dos, porque más vale ser paladín de una categoría como lo es el caso de Bernard Hopkins con 20 exposiciones de su único cetro de los pesos medianos y Oscar de la Hoya con seis, pero con dominio nada más en los pesos wélter y las demás son conquistas de pisa y corre, que no convencen en esta dura y noble disciplina deportiva.

De la misma verdad podemos decir que, el boxeador que mejor aprovechó productivamente con inteligencia su liderazgo con las múltiples coronas es Oscar de la Hoya, que aumentó millones en sus pagas, cada vez que cruzó de una división a otra, enfrentándose al mejor cotizado y revolucionando su mote de «Golden Boy», que fue imán, para millones de espectadores a nivel continental y fue lo firme de su fama.

Para la gran mayoría que poseen los múltiples cetros en diferentes categorías, la suerte no fue la misma que la de Oscar de la Hoya, abandonaron su división natural en peso, tras la creencia de que, se es mejor boxeador, con más conquistas de coronas, y no es así. Tampoco, le significó en ganancias extravagantes, pero sí, mermando su rendimiento profesional y aquí podemos poner como ejemplo los casos de Roberto Durán y Wilfredo Gómez, que no pudieron sustentar ningún monarcado después de su división de base. La de Durán, fue peso ligero y Gómez, súper gallo.

Equivocadamente, los aficionados al deporte del boxeo, anteponen la cantidad de cetros, en pesos distintos obtenidos por un boxeador, al rendimiento y calidad de un púgil, para calificarlo de mejor campeón de los que son titanes de una sola versión. No obstante, se olvidan de campeones galardonados con tres y cuatro títulos que no despiertan ese interés y como ejemplo podemos mencionar a: Leo Gámez, quien no fue realmente un sostenedor aunque se le aplauden sus esfuerzos.

A lo extenso del pugilismo y las experiencias obtenidas, nos indican de que un boxeador: «Debe ordeñar la vaca, hasta el último vaso de leche». Expresión con la que me identifico, afirmándoles que los monarcados se tienen que explotar en el pugilismo hasta su mínima expresión. Aventurar es abandonar el trabajo y futuro de muchos años, como también es el caso más reciente de Érik Morales, que después dejar vacante la categoría de los supergallo, se debió quedar en los pesos pluma y al degenerarse por las múltiples coronas, la naturaleza le ofreció seria respuesta.

No niego, que algunos boxeadores su metabolismo rápido los obliga a cruzar de categorías constantemente, pero la moda actual es desenlazar lo seguro, para no sufrir sacrificios de apetitos y lucir como un árbol de Navidad, con fajas emblemáticas de campeón transitorio, que al final mejor negocio y créditos pugilísticos le hubiese resultado mantenerse en su diadema de verdadero paladín.

AL MARGEN- Espero, que estas realidades, no den origen a desatar- como siempre ha pasado-los resentimientos de nacionalidad que es ridículo y hasta penoso en el pugilismo, por ser concurso universal.

Primero, pensar que haya interés de perjudicar o favorecer a alguien con la nota es inaudito, la afición es ilustrada y también juez para saber que no miento ni invento. Todo lo que usted realizó como boxeador es público y está en la historia del pugilismo y más, en su registro de profesional. Nada está oculto y menos le agrego o lo resto, es la estofa de lo que rindieron en los cuadriláteros los púgiles en mención.

Si contribuimos al apoyo únicamente de compatriotas, por sentimientos de nacionalidad, es absurdo, para ser decente, como también, deshonroso, para el que opina como crítico, analista y además, ser justo en cualquier deporte, es ley natural del buen observador y calificador, por no tenerse tapujos para expresar verdades.

El pugilismo, no puede ser el único deporte organizado en el mundo, donde no se pueda reconocer los méritos de cualquier boxeador, independientemente de su nacionalidad.

Las verdades hay que aceptarlas con nobleza. No olvidemos, que todos los concursantes del pugilismo, tienen un registro o palmarés profesional, que denuncia además de triunfos y derrotas; la pasión que se tuvo por su profesión, que es la que vitaliza y robustece. La constancia exitosa y la intensidad de esa inspiración duradera, es la que destaca y limita a los paladines en su recorrido profesional, en un mundo que se caracteriza; por darle las bienvenidas y también despedidas, a sin números de monarcas de jerarquía.

En los distintos foros a través de la red de Internet, palpamos y comprendemos, que la gran mayoría de los participantes, desean que los máximos méritos pugilísticos, siempre recaigan, en los boxeadores de sus países de origen.

Es una exigencia natural de aficionado o fanatismo, pero no es, de ninguna manera razonable, para no aceptar lo que ninguno de nosotros podemos ocultar y negar, lo descollante, que es o son, algunos monarcas de otros.

Y esa innegable verdad, familia del pugilismo, hoy, mañana y hasta la eternidad, solamente nos la proporciona las tareas que resolvieron los pugilistas a nivel mundial, en su trayecto de profesional, que se resume en su palmarés, registro o expediente profesional.

¿Cómo sabemos, hablamos con detalles y discutimos con lógicas, de púgiles que no pertenecieron a vuestras épocas y jamás vimos combatir?…Sencillamente, por su hoja de servicio de profesional, que es su palmarés o registro.

Si analizamos y comparamos en el deporte del boxeo, por suposiciones o en forma subjetiva, nadie convence a otro, sencillamente, porque no hay métodos para dilucidar.

Todo lo que se porfía, debe tener una base de fundamentos, para su sustentación o declinación, y en el pugilismo, solamente existe una realidad de comprobación, el rendimiento profesional, que es lo constituye el récord o registros, que determina, todo lo concerniente del boxeador, para cotejarlo,  calificar y determinar con carácter de eternidad.

Los demás juicios que se hagan por conceptos subjetivos, jamás tendrán validez, por no tener comprobación de los hechos y son los que más se porfían en el pugilismo y discuten sin sentido generalizado de comprobación, la afición mundial.

¡Incorporemos al BOXEO!

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