Hoy no hay supercampeones, ni libra por libra

¿POR QUÉ SON INACEPTABLES LOS CALIFICATIVOS DE SUPERCAMPEONES Y MEJOR LIBRA POR LIBRA EN EL PUGILISMO ACTUAL?

Por Chon Romero

Tenemos cuatro entidades pugilísticas y 17 divisiones en el boxeo profesional, lo que nos arroja 68 campeones mundiales. Contéstese usted: ¿Cuántos monarcas puede mencionar que sean eficientes para el pugilismo y cuántas esperanzas se realizan en el boxeo profesional?

Los dirigentes del pugilismo se preocupan más por la selección del país donde se celebrará la próxima convención del organismo boxístico que presiden desde el momento que termina la más próxima, que de los mismos obstáculos apremiantes de la disciplina deportiva. Pregúntele a cualquiera de los cuatros que tienen el timón de gobierno si tienen presente, de cómo anda el pugilismo todo indica que se irá a pique después de librar tormentas para establecerse como deporte.

Decir verdad sin tapujos es aceptar que el boxeo y su actual calidad a nivel mundial sobreviven por el apoyo de la televisión. No negamos que las cadenas de televisión se llevan preciado tesoro de lo recaudado por evento y en especial los de pagar por ver como también lo pagan por carteles y los exhiben gratuitamente para ganar adeptos y suscripciones a sus programaciones.

Las entidades del pugilismo, están urgidas a tratar de buscar sustituyentes capaces de los contables púgiles idóneos que tiene el boxeo para exhibirlo en los famosos eventos de pagar por ver o programas destacados de boxeo. No dejarlo a la suerte porque todo repercute a las mismas organizaciones del pugilismo que recaudan millones en sanciones de combates anualmente y ¿qué hacen para mejorarlo?

Para cumplir con esta misiva especial están obligados a aplicar clasificaciones inflexibles y competentes, combatiendo los clasificados entre ellos para obtener púgiles más aptos y continuar generando boxeadores que su calidad profesional supere lo regular que es la calificación más aceptada que se le puede ofrecer al 90% de los actuales monarcas mundiales e igualmente a los retadores de divisiones.

De lo contrario, pasará igual que cuando se ausentó el buen pugilismo sin ser suplantado en la década de los cincuenta, cuando se comenzó a sentir en los nuevos concursantes del boxeo la falta de instinto y vocación y por supuesto, la calidad no fue igual.

La televisión abandonó el pugilismo y la faena se hizo insoportable para los promovedores que después dependían únicamente de economía, del interés del público a los programas que presentaban. ¿Qué pasaría si sucede lo mismo ahora?..Catastrófico para el pugilismo y podríamos asegurar lo definitivo.

Consecuentemente, la interrogante que surge es: ¿Tendrá hoy, el público interés de acudir a las arenas o estadios y pagar para  ver combates de peleas de campeonato mundial del noventa por ciento de los monarcas actuales?…Seguros estamos que no. Por no tener calidad profesional y menos retadores idóneos para controvertir.

Reitero, que la prueba más fehaciente es que desde el año 2000 el boxeo se ha mantenido a flote con los retos de combates de monarcas de menor división a superior y las unificaciones de cetros y si no me cree, revise los anales de pendencias del pugilismo. Los combates de primer retador con el monarca son despreciados por promotores y las cadenas de televisión por no reclamar la atención de nadie por la indigente calidad profesional de ambos.

En las décadas de los setenta y ochenta, todavía surgían primeros retadores que se tenía que obligar a los campeones a ofrecerle oportunidad campeonil por querer evitarlas por destacados y muchas veces en la contienda eran favoritos. En esos tiempos había respeto profesional de monarcas a retadores por la rigidez con que se obtenían en concurso sin preferencia de ninguna índole.

Desde la década de los cincuenta, a muchos jóvenes los atrajo la disciplina del boxeo, por encontrar una forma más rápida y accesible de profesión que rindiera económicamente ya. Esta verdad cambió el pugilismo en productividad, como también la realización masiva de promesas como sucedió en el pasado.

La práctica de contender a los boxeadores clasificados entre ellos, todavía en las décadas de los setenta y ochenta, nos mantuvo en equilibrio profesional aceptable sin la exageración de ser nombrados supercampeones ni mejor libra por libra, con monarcas de la estirpe de Larry Holmes, Evander Holyfield, Mike Tyson y Riddick Bowe, en la categoría de todos los pesos. Nino Benvenuti, Carlos Monzón, Rodrigo Valdez y Marvin Hagler, en la categoría de los pesos medianos.

En el peso wélter: José Nápoles, Carlos Palomino, Pepino Cuevas, Wilfredo Benítez, Ray Leonard, Thomas Hearns y Donald Curry. En los wélter júnior: Antonio “Kid Pambel é” Cervantes, Aaron Pryor y Julio César Chávez. Ismael Laguna, Roberto Durán, Alexis Arguello, Esteban De Jesús, Edwin Rosario y Ray “Bom Boom” Mancini en los pesos ligeros.

En la categor ía ligero júnior recordamos a Alexis Arguello, Alfredo Escalera y Samuel Serrano. Vicente Saldívar, Ernesto Marcel, Rubén Olivares, Danny López, Eusebio Pedroza y Salvador Sánchez en la categoría de los pesos pluma.

La división de los pesos supergallo guarda las huellas del inolvidable Wilfredo Gómez y en 118 libras peso gallo, Eder Jofre, Rubén Olivares y Carlos Zárate. En la división de peso mosca quién no recuerda a Miguel Canto, Betulio González, Humberto “Chiquita” Gonz ález y Michael Carvajal. En la categoría mínima el inolvidable Ricardo “Finito” López.

COMPARE POR DIVISIONES LOS MONARCAS DE LOS AÑOS SETENTA  Y OCHENTA CON LOS ACTUALES Y NOTARÁ QUE LA DIFERENCIA PROFESIONAL ES INMENSA

Nadie puede negar que el pugilismo esté doblemente retrógrado según la sucesión de los años desde las pasadas décadas de los setenta y ochenta. Y es cuando se le antoja a la Asociación Mundial y la Organización Mundial de Boxeo enaltecer la mediocridad nombrando a los campeones que hayan unificado cetros de supercampeones en estos tiempos que de 68 que se tienen por las cuatro organizaciones existente sólo si acaso diez se pueden considerar de monarcas.

Otra extravagancia descabellada es la calificación que les ofrecen algunos periodistas deportivos a los más destacados del montón de monarcas de hoy, nombrándolos los mejores libra por libra del pugilismo.

Hace unos días uno de esos que dice saberlo todo me cuestionó : ¿Es Floyd Mayweather mejor que “Sugar” Ray Robinson ?… Y le contesté, ¿estás Tú bien?… Claro, y lo afirmo, me respondió.

De salida le aclaré: la gran diferencia de “Sugar” Ray Robinson y Floyd Mayweather se explica que el primero fue boxeador completo. Estilista como pocos, prontitud de relámpago, con golpes de definici ó n en cualquier asalto y técnico fajador según las exigencias de sus rivales que tampoco tienen comparación con los de Floyd en calidad profesional.

Y, sobretodo, le dije al porfiado: a “Sugar” Ray Robinson, no lo vimos corriendo para defenderse de rivales de acero y profesionales de la talla de Randy Turpin, Gene Fullmer, Carmen Basilio, “Kid” Gavilán, Jake LaMotta y muchos otros todos ex campeones del mundo y con quienes disputó a estilo franco como los genuinos campeones.

Floyd Mayweather,  tiene muy pocos combates que alcancen calificación de buenos comparados con los clásicos pugilísticos del boxeador que es calificado de mejor de todos los tiempos y determinación en los que coincidieron los grandes ilustres del pugilismo.

La validación de la súper superioridad de “Sugar” Ray Robinson, está plasmada en su estofa profesional. Cuatro años campeón wélter y lo abandonó para ganar cinco veces la diadema de los pesos medianos y dejó registro de 173 triunfos, 109 por la vía más convincente, 19 derrotas, la mayoría al final de su trayecto de profesional por la indecisión del retiro y 6 empate con 2 combates sin decisión en la época más exuberante del pugilismo.

Incomparable con el palmarés de Floyd Mayweather como usted lo mida, 38 triunfos con 24 nocaut y desmayando desde ya por la pasión por el boxeo. Robinson, también estuvo inmaculado en sus primeros 42 combates profesionales.

Por último le informé : ¿pregúntele al público si le agrada el estilo de Mayweather y si desean ver desquite con Oscar de la Hoya?….Seguro estoy que la gran mayoría no lo acepta y no porque sea boxeador técnico defensivo, es su poca entrega a la contienda.

Ismael Laguna, Wilfredo Benítez, Miguel Canto, Eusebio Pedroza y otros recordados boxeadores de estilo semejante comprobaron su calidad técnica quitándose golpes y dando espectáculo interesante frente a sus rivales en combate franco sin ejecutar los maratones que ofrece Floyd Mayweather en cada inquina que desconcierta a los fanáticos.

Razón por la cual, los aficionados prefieren ver cuarta reyerta de Marco Antonio Barrera contra Érik Morales, aunque los dos ya muy golpeados, que revancha de Oscar y Floyd. ¿No es así?

¿CÓMO INICIAR LAS ORGANIZACIONES MUNDIALES DE BOXEO, LA RECUPERACIÓN DEL ROBUSTECIMIENTO DEL PUGILISMO?

Reitero, hasta el cansancio que las entidades de boxeo están obligadas a enfrentar la decrepitud del pugilismo o de lo contrario en una década quedará el boxeo como se inició, con peleas en las calles y a clandestino.

Primero se tiene que ser inquebrantable con las clasificaciones mundiales que es la fuente donde se obtienen los futuros y buenos protagonistas que deben combatir entre ellos para lograr dignos rivales para posteriormente contender y suplantar a los débiles monarcas de la actualidad.

La calidad de los pugilistas cambió repentinamente cuando en la década de los noventa se degeneraron las clasificaciones mundiales por favoritismo sin comprender que limitaban al boxeo. Cualquier boxeador del montón es campeón en el presente como también los retadores de los monarcas llegan a los primeros lugares sin haber discutido con ningún boxeador clasificado aprovechando los fracasos de los de arriba y ascendiendo sin exponerse como verdadero aspirante a la corona mundial.

Dejar la fantasía a un lado y entender de una vez, que los mal nombrados supercampeones y los campeones interinos permanentes son contraproducentes para el pugilismo por comprobaciones a lo extenso de cinco años o más.

¿Qué beneficios les han otorgados los supercampeones de mediocridad al pugilismo universal?… Sólo confusiones y la verificación de que las iniciativas de los actuales dirigentes llevarán a esta disciplina al menoscabo con tres monarcas por categoría para hacer el deporte del boxeo más vulnerable.

Como ejemplos de supercampeones obsérvese en quienes recae hoy: Jermain Taylor, quien derrot ó en dos combates polémicos al estable monarca Bernard Hopkins y no ha podido convencer a nadie porque simplemente no progresa profesionalmente. Es más, en cada presentación se aleja más de ser siquiera campeón mundial regular. Juan Díaz, joven prometedor pero, se exagera su profesionalismo y se adelanta su futura actuación súper calificándolo de lo que no es, ya que sólo empieza a desempeñarse en el mundo de los guantes y ya lo inflaron con calificativo que le queda grande.

Otro caso que deben estudiar y actuar rápidamente las entidades del boxeo, es eliminar algunas divisiones intermedias del pugilismo que son inoperantes y desde su creación están llenas de retazos de boxeadores y por supuesto, no llegan a desarrollarse.

No olvidemos, que en todas las actividades es mejor la calidad que cantidad, para todos los negocios y sistemas de desarrollo público y especialmente para las prácticas de los deportes donde todos los buenos atletas están súper pagados, sin rendimiento profesional que compense su valor monetario.

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